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Se cumplen 30 años del terremoto de 1985
Fue un golpe duro, seco, demoledor, que dejó a cientos de personas heridas, con grandes secuelas y muchas, muertas.
Fue un jueves 19 de septiembre por la mañana, pero del año 1985 cuando la Ciudad de México quedó aturdida. Y es que se registró un terremoto a las 07:17:47 hora local (UTC-6), que alcanzó una magnitud de 8.1 (MW). El epicentro se localizó en el Océano Pacífico mexicano, cercano a la desembocadura del río Balsas en la costa del estado de Michoacán, y a 15 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre.
El sismo afectó en la zona centro, sur y occidente de México, en particular el Distrito Federal, en donde se percibió a las 07:19 hora local. Ha sido el más significativo y mortífero de la historia escrita de México y su capital, y superó en intensidad y daños al registrado en 1957, que hasta entonces había sido el más notable en la ciudad.
La réplica acontecida un día después, la noche del 20 de septiembre de 1985, también tuvo gran repercusión para la capital al colapsar estructuras reblandecidas un día antes, pues fue de 7.3 grados y ambos causaron enormes daños y pérdidas en la capital del país, tanto humanas como en estructuras.
Sin duda, fue un golpe duro, seco, demoledor, que dejó a cientos de personas heridas, con grandes secuelas, y muchas más, muertas.
Se derrumbaron casas viejas y masivos edificios de departamentos, hoteles de abolengo, centros nocturnos, cines, oficinas públicas, hospitales, cafeterías, escuelas, teatros, rascacielos de hasta 23 pisos.
También se destruyeron líneas telefónicas y telegráficas, la electricidad fue cortada, el transporte se colapsó dejando a la ciudad durante horas comunicada con el exterior, y únicamente había comunicación a través de radios de onda corta y carretera.
La zona centro de la ciudad quedó envuelta en zozobra, polvo y humo. Y es que bastaron dos minutos de duración del gran sismo de 8.1 grados para derrumbar un total de 400 edificios y dejó a otro millar listos para ser demolidos.
El número preciso de muertos, heridos y daños materiales nunca se conoció y sólo existen estimaciones que van desde los 3 mil 192 qhasta las 20 mil ; y los daños fueron calculados en 8 mil millones de dólares, 250 mil personas sin casa y 900 mil que tuvieron que abandonar sus hogares.
El Estadio de Béisbol del Seguro Social se usó para acomodar y reconocer cadáveres. Se utilizaba hielo para retrasar la descomposición de los cuerpos.
Las personas rescatadas con vida de los escombros fueron más de 4 mil. Hubo gente que fue rescatada viva entre los derrumbes hasta diez días después de ocurrido el primer sismo.
Las tareas de rescate se prolongaron hasta el mes de octubre, y la de remoción de escombros hasta diez años después.
La Torre Latinoamericana y la Torre Ejecutiva Pemex fueron casos excepcionales de ingeniería, pues este terremotono les causó daño alguno.
Entre los edificios más emblemáticos derrumbados o parcialmente destruidos durante el terremoto fueron:
En el Hospital General de México la unidad de ginecología y la residencia médica es completamente destruida falleciendo más de 295 personas entre pacientes, residentes y personal médico.
En la actualidad la mayor parte de las construcciones afectadas en aquel entonces han sido reconstruidas, tal es el caso de algunos edificios emblemáticos como el Hotel Regis, el Hospital Juárez y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
Pensábamos que era el final: dicen sobrevivientes
A 30 años, las heridas ocasionadas por la catástrofe ocasionada por los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México no han sanado. Si bien es cierto que cientos de casas y edificios fueron reconstruidos, los recuerdos de los sobrevivientes siguen latentes.
La mitad de los actuales habitantes de la ciudad no habían nacido en 1985 y no comprenden el terror de sentir que el suelo vaya caprichosamente en todas direcciones, y ocasione grandes pérdidas humanas y económicas.
A través de las redes sociales se sabe de personas que lograron sobrevivir al llamado terremoto del 85, quienes afirman que jamás imaginaron vivir el sismo que parecía ser un bombardeo.
Roberto Chávez, uno de los hombres que afortunadamente vivió para contarlo, señala:
“Algunos decían que era un bombardeo, otros que era el fin… Pensábamos que ya no íbamos a salir”.
Abel Torres Chávez y Marcos Efrén Zariñana “La Pulga” se conocieron en un agujero de una escuela derrumbada por el terremoto de 1985 en la Ciudad de México,.
El 22 de septiembre, Abel Torres, entonces estudiante, llevaba más de 72 horas bajo los escombros, pidiendo que por el agujero que comunicaba el exterior con lo poco que había quedado de la escuela Conalep de la calle Humbolt le introdujeran un refresco y una torta.
Fue la noche del sábado 22, y tras muchas horas escarbando entre los escombros de aquella escuela, cuando Zariñana llegó hasta Torres para rescatarlo.
Aún buscan a los bebés del milagro, esto a través de Facebook.
“Ayúdenme por favor a encontrar a los bebés que sacaron del hospital general, mi abuelito estaba en recepción cuando comenzó el temblor, el techo cayo sobre él y quedó inconsciente, cuando despertó pudo ver a su alrededor y vio a los bebés, les soplaba en su carita para ver que estuvieran vivos, tomó a uno entre sus brazos y se arrastró entre los escombros hasta que lo sacó y lo entregó a los rescatistas y regresó, saco 5 bebés más, ya no pudo sacar más bebés porque los rescatistas se lo impidieron, ya que su ropa se atoraba mucho en los escombros y con las réplicas era muy riesgoso. Después de ese día él lloraba cada que veía un bebé, porque recordaba a los que no pudo sacar. Él ahora tienen 77 años y de verdad me gustaría que conociera a los bebes que rescato. Ayúdenme a encontrarlos”.
Es asi como el sismo de 1985 demostró que la Ciudad de México está construida en el peor sitio posible, encima del barroso fondo de un lago, con el suelo blando que recibe, rebota y amplifica las ondas sísmicas como en ninguna otra urbe del mundo.
De aquel episodio quedaron una nueva cultura de protección civil, reglamentos de construcción más severos, una sociedad civil que tomó el poder, y también un profundo y arraigado sentimiento de vulnerabilidad.
Las heridas ocasionadas en el 85 no sanan. Así como varias personas, hay edificios que no superaron ese día. Muchos iban de camino al trabajo, otros se preparaban para ir a la escuela, lo cierto es que pocos llegaron a su destino debido al terremoto que aquel día azotó a la ciudad de México.
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