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Autodefensas michoacanos tienen raíces estadounidenses: The Washington Post
Miembros de pandillas en Los Ángeles, trabajadores de la construcción en Texas, recolectores de manzanas en Washington, empleados en talleres mecánicos; muchos de los ahora autodefensas michoacanos fueron migrantes en el país del norte, que regresar
Por Redacción
Ciudadanos estadounidenses y migrantes deportados, son una pequeña parte de los guardias comunitarios que se levantaron en armas en el estado de Michoacán, ante los abusos que el Cártel de los Caballeros Templarios cometía contra sus familias en las comunidades donde viven, revela el diario The Washington Post en un reportaje publicado el sábado a través de su versión electrónica.
Miembros de pandillas en Los Ángeles, trabajadores de la construcción en Texas, recolectores de manzanas en Washington, etc. Muchos de los ahora autodefensas michoacanos fueron migrantes en el país del norte, que regresaron a suelo mexicano, a veces voluntariamente, pero casi siempre deportados. Otros más, como Edgar Orozco, de 27 años, nacieron en Estados Unidos.
“Todo el mundo está con nosotros, toda la gente”, aseguró el joven norteamericano, quien dejó su trabajo en un taller mecánico de Sacramento hace nueve meses, para unirse a la pelea después de que los Caballeros Templarios mataran a su tío y a su primo. “Nosotros no vamos a desarmar. Nunca “, sostuvo en entrevista pata TWP.
El propio José Manuel Mireles, uno de los líderes del movimiento, cuenta con un pasado en EU, donde vivió durante varios años en Sacramento y trabajó para la Cruz Roja, señala el diario. Desde que resultara gravemente herido tras la caída de su avioneta, el pasado 4 de enero, sus funciones han recaído en Luis Antonio Torres González, un vendedor de autos de El Paso conocido como “El Americano” por haber nacido en los Estados Unidos .
Torres González, de 34 años, se unió a la milicia después de que fuera secuestrado en unas vacaciones familiares a Michoacán, en octubre de 2012. Sus familiares vendieron tierras y pertenencias para pagar su rescate.
Tras su liberación, empezó a reunirse con Mireles y otros, para vengarse de los Caballeros Templarios. El levantamiento se concretó en febrero de 2013, cuando pobladores de Tepalcatepec, Buena Vista y La Ruana – tomaron los rifles y escopetas que poseían para controlar la seguridad en sus comunidades. Desde entonces, la influencia de los guardias comunitarios se ha extendido a de 20 ciudades michoacanas.
Aunque especialistas y funcionarios del gobierno federal han expresado su preocupación por quelos grupos de autodefensa reciban apoyo de organizaciones criminales, como el Cártel de Jalisco Nueva Generación, o que, en determinado plazo más que una solución a la violencia en la entidad, se conviertan en otro punto de conflicto, abusando de su poder como sucediera con Los Caballeros Templarios, que en sus inicios basaban sus orígenes en la protección de la población frente a los actos criminales de Los Zetas; los seguidores de este movimiento se incrementan rápidamente.
Tal es el caso de Moisés Verduzco, quien durante su entrevista con TWP reconoció que nunca fue “un buen chico.” Criado en Hawthorne, California, pasó un tiempo en centros de detención juvenil, e incluso en la cárcel del condado, hasta que huyó con una banda antes de ser deportado.
“Estoy familiarizado con las armas”, dijo. “Se siente bien estar haciendo lo correcto por primera vez.”
Y es que después de que Los Caballeros Templarios dejaron de ser una banda dedicada al tráfico de metanfetaminas, decidieron establecer fuertes demandas económicas a los residentes de Michoacán: a los comerciantes les exigían un porcentaje por cada artículo vendido, a los dueños de un auto o una casa o una parcela de tierra determinados honorarios; a los agricultores les compraban su cosecha al precio que se les antojara.
Entonces, “para los inmigrantes que viven en Estados Unidos y envían sus cheques de pago a México cada mes, esta extorsión se convirtió en inaceptable”, señala el periódico.
“Todo el mundo que vive allí envía dinero a su familia aquí, y nadie quiere pagar los Templarios no más”, dijo Orozco.
Experiencias similares son las de Jorge Ríos y Santos Ramos Vargas. El primero llegó a Michoacán después de perder su trabajo como lavaplatos en Tucson por conducir sin una licencia. El segundofue deportado Menlo Park, California, cuando fue sorprendido llevando una pistola.
También está el caso de Adolfo Silva Ramos. Aunque podría estar con su hija de dos años que vive en el condado de Orange, California, hoy en día, con una gorra de camuflaje y botas de combate vigila los caminos de Michoacán en busca de gente vinculada a los Caballeros Templarios.
Después de ser arrestado en EU por venta de marihuana y metanfetamina, mientras estudiaba en la secundaria, decidió abandonar el país de forma voluntaria, para evitar un juicio. Ya en México, mientras trabajaba de noche en una fábrica de cajas y acarreaba coliflor en Michoacán, aprovechó la oportunidad para unirse a los grupos de autodefensa.
El más grande [municipio]es el siguiente, que es Apatzingán. Tenemos un montón de gente que viene. Prácticamente los tenemos rodeados. Irémos desde diferentes puntos, hasta llegar ahí como un solo grupo”, finalizó.

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