Sentir apego después del sexo es más normal de lo que parece. La forma en la que nos vinculamos con los demás depende de muchos factores, y estos van más allá de la persona quien estemos o del tipo de relación que tengamos. Además de ser un acto físico, el sexo también es una interacción hormonal que, si combinamos con nuestro estilo de apego y nuestro bagaje emocional, puede llegar a generar todo tipo de sentimientos.
Ya sea que tengas sexo casual, entre amigos, o dentro de una relación, siempre existe la posibilidad de sentir mucha más cercanía después de la intimidad. A todos nos ha pasado. En ocasiones se manifiesta de manera sutil, como esperar un mensaje de texto o una muestra de cariño; otras veces puede extenderse hasta imaginar escenarios románticos poco realistas o generar cierto nivel de dependencia.
Aunque esta es una respuesta completamente humana, no está de más reflexionar sobre ella para conocer mejor nuestros límites, expectativas y necesidades en el sexo, y así vincularnos desde la madurez y la responsabilidad emocional.
¿Qué es el apego sexual?
El apego sexual se refiere a un sentimiento de deseo intenso hacia otra persona que nace desde un lugar de necesidad, no únicamente de anhelo. Sucede tanto en parejas estables como en relaciones casuales, especialmente cuando existe algún nivel de conexión emocional además del sexo.
Muchos psicólogos han estudiado la sexualidad considerando los tipos de apego y, a pesar de que el apego sexual no entra en esta última categoría, sí puede existir una relación entre nuestro estilo de apego y cómo nos vinculamos sexualmente. Usualmente, las personas con apego ansioso suelen experimentar mayor necesidad de cercanía emocional después del sexo, o utilizarlo para llenar otros vacíos.
