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Colaboracion de Unison en CERN es equipararse con instituciones de prestigio
Colaboracion de Unison en CERN es equipararse con instituciones de prestigio en el mundo
El investigador de la Universidad de Sonora (Unison) Javier Alberto Murillo Quijada, está por concluir una estancia en el Centro Europeo de Física Nuclear (CERN), en Ginebra, Suiza; ahí se encuentra el Gran Colisionador de Hadrones, laboratorio en el que realiza investigaciones de partículas elementales pesadas, como el quark top y el bosón de Higgs, así como el estudio de la correlación de partículas en sistemas de interacción fotón-protón y pomeron-plomo.
La Unison trabaja desde 2018 con el CERN, y es una de las cuatro universidades de México que colabora en el proyecto; las otras instituciones son la Universidad Iberoamericana, el Centro de Estudios avanzados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad de Puebla).
El académico de la máxima casa de estudios de Sonora explicó que su colaboración es con el detector CMS en el proyecto BRIL, el cual se encarga de la medición de la luminosidad o cantidad de datos que se recaban cuando se colisionan haces de protones o de plomo, y estará disponible a mediados del 2022 con la facilidad de poder transmitir los datos para analizarlos desde Hermosillo.
“Es un telescopio cósmico para probar la tecnología de dos detectores que se tiene planeado colocar en el experimento CMS en los próximos años durante la etapa de alta luminosidad conocida como HL-LHC. Probarán la tecnología de los detectores: ‘Outer Tracker’ (OT) y ‘TEPX’, cuyo funcionamiento correcto es crucial para la futura operación del CMS”, detalló el investigador.
Estudio clave para reconstrucción de procesos
Javier Alberto Murillo Quijada especificó que son detectores tipo ‘tracker’ a base de material silicio y varias tecnologías de enfriamiento y electrónica rápida, que pueden medir la presencia de partículas con carga eléctrica que pasan a través de ellos y la detección de dichas partículas es clave para la reconstrucción de los procesos que ocurren en las colisiones del Gran Colisionador de Hadrones (LHC).
En entrevista vía zoom desde el Centro Europeo de Física Nuclear, detalló que en esta colaboración en la que participa la Universidad de Sonora hay, al menos, 200 instituciones de 50 nacionalidades involucradas; es decir, conviven en un ambiente internacional, mayormente de la Unión Europea y dijo, para la Unison significa equipararse con instituciones de alto renombre, con las mejores universidades del Reino Unido.
Esto permite trabajar a la par de sus estudiantes e investigadores en un laboratorio que tiene ese espíritu de colaboración y en el que el país de origen no es importante, solo lo es el interés de investigación.
En esta colaboración participan cuatro académicos del Departamento de Investigación en Física (Difus): José Benítez Rubio, Alfredo Castaneda Hernández, Javier Alberto Murillo Quijada y Lizardo Valencia Palomo; y los estudiantes de doctorado Sehrawat Ashish, de India; Moisés León Coello, de Venezuela; y Luis Gabriel Gallegos Mariñez y Hedwing Aarón Encinas Acosta de Hermosillo.
La “Máquina de Dios”
Sobre las teorías de un posible apocalipsis si ocurriera algún error en el colisionador de hadrones, argumentó que el proceso es totalmente seguro.
“No hay riesgo, hay muchos mecanismos de seguridad, si ocurriera algún accidente hay varios mecanismos de seguridad que serían capaces de revertir cualquier efecto negativo aquí en la sociedad que está alrededor del acelerador en Ginebra; por ejemplo, si las que colisionamos que son de protones tuviera una inestabilidad, hay un mecanismo para sacarlo y estrellarlo contra un blanco fijo que no afectará a nadie en términos negativos. Sí se generan hoyos negros, pero los hoyos negros que se generan duran muy poco tiempo y es despreciable el efecto que puedan tener a los alrededores”, abundó.
La importancia de la investigación
Murillo Quijada explicó que en una traducción al ciudadano común sobre el tipo de investigación que realizan es comprender que se estudia la parte más pequeña de la estructura de la materia y de eso surgen aplicaciones, por ejemplo, para el cáncer, ya que al trabajar con partículas tan pequeñas se tiene la capacidad para atacar el cáncer sin ser invasivo para el cuerpo humano.
De estas investigaciones se ha publicado un artículo en la revista Europea de Física de Partículas (JHEP), DOI: 10.1007/JHEP07(2021)027, con el investigador Javier Alberto Murillo Quijada entre los autores principales que estudian la interacción entre el bosón de Higgs y el top quark, las partículas elementales más pesadas que se han detectado a la fecha.
También se está por completar, en los próximos días, el proceso de publicación en la revista Physics Letters B (PLB), un artículo de estudio de correlaciones angulares en procesos donde colisiona un fotón con un protón, el primer artículo de su tipo a la fecha y con el investigador Murillo como autor principal.
Ginebra, una ciudad pacifica
La primera vez que Javier Alberto Murillo Quijada visitó el Centro Europeo de Física Nuclear fue en el 2011, como estudiante del doctorado, y – aunque actualmente ya está familiarizado con el lugar- reconoció que en un inicio fue impresionante llegar y ver todas las medidas de seguridad para el acceso y descender cien metros hasta el detector donde colisionan los protones.
Ya más adaptado, relató, el idioma para comunicarse es una mezcla entre inglés y francés, el clima es sumamente frío y, al ser un lugar que no pone muchas restricciones para visitarlo, eso permite interactuar con personas de cualquier nacionalidad; no es un país con tensiones internacionales, por eso se percibe como un lugar pacífico, sede de este tipo de centros de investigación que permite la colaboración de académicos de todo el mundo.
