Local
Dia del Abogado y la Universidad de Sonora ante una nueva epoca
Dia del Abogado y la Universidad de Sonora ante una nueva epoca
En el marco del Día del Abogado en México, el 12 de julio, el académico Héctor Rodríguez Espinoza recuerda con profunda satisfacción lo que significó para nuestra entidad la fundación de la entonces Escuela de Derecho y Ciencias Sociales, un hecho histórico ocurrido el 3 de noviembre de 1953, once años después de la inauguración de la Universidad de Sonora.
El primer director de ese plantel universitario –1973– egresado de sus aulas a nivel licenciatura destacó lo más relevante del actual Departamento de Derecho de esta casa de estudios, reconociendo su solidez del modelo educativo que permite a sus egresados ir hacia estudios de especialización, maestría y doctorado para poder adecuarse a los retos actuales del derecho y el mundo jurídico y la investigación.
De inicio, precisó que para justipreciarlo, habría que conocer sus orígenes enclavados en el Sonora rústico, con nivel de enseñanza secundaria y normal, agroganadero de los años 50, precisamente a una década de la fundación de nuestra Universidad.
“Imposible olvidar cómo preñados de romanticismo, 17 bachilleres (15 varones y 2 damas), bajo un yucateco de la plaza hoy Emiliana de Zubeldía, conspiraban pacíficamente para exigir su fundación al culto rector Norberto Aguirre Palancares ante su imposibilidad económica de emigrar a la capital para ser aceptados en la Facultad de Derecho de la UNAM y no ver cortadas sus alas e ilusiones”, recordó.
Rodríguez Espinoza citó que la consulta a la Asociación Sonorense de Abogados (hoy Barra) y la aceptación del rector y patronato, y la conformación de los cinco catedráticos de las primeras materias, fructificaron los esfuerzos de aquellos muchachos, alojados en un aula prestada de la Escuela de Agricultura y Ganadería, y teniendo por biblioteca unos cuantos libros prestados.
Mencionó que Enrique E. Michel, primer director y catedrático de Economía Política, y su sucesor Alfonso Castellanos Idiáquez, docente de Derecho Civil I, fundadores de la alma mater en 1942, relataron en su tiempo con entusiasmo los pasos de los primeros dos años lectivos, pero también su primera crisis de crecimiento por falta de maestros para las materias de tercero y cuarto año.
“Ese periodo coincidió con otra crisis política por el no entendimiento del gobernador Álvaro Obregón con el rector, lo que culminó con la emigración a la UNAM de 15 de los pioneros, y en general el resto de los estudiantes estuvieron con cierta incertidumbre ante el riesgo de su inminente cierre, como había sucedido con Ingeniería Civil”, recordó.
El rescate de Luis Encinas
Héctor Rodríguez indicó que en esa coyuntura llegó al rescate de la escuela el humanista rector Luis Encinas Johnson, quien se trasladó a la UNAM para invitar a profesores que enseñaran como juristas pedagogos de reconocimiento nacional, Carlos Arellano García, Cipriano Gómez Lara y David Magaña Robledo.
A ellos se sumaron los catedráticos Miguel Ríos Gómez, Miguel Ríos Aguilera, Roberto Reynoso Dávila, José Antonio García Ocampo, Juan Antonio Ruibal Corella, Enrique Palafox Reyna, Carlos Gámez Fimbres y Germán Tapia Gámez. Asimismo, añadió, se incorporaron egresados como Francisco y Rafael Acuña Griego, Lamberto Morera Mézquita, Ramiro Duarte Quijada, Beatriz Eugenia Montijo, María Inés Aragón, María Teresa González y Miguel Ángel Soto Lamadrid, entre otros.
También mencionó a los primeros alumnos: Beatriz Eugenia Montijo, Josefina Pérez Contreras, J. Guadalupe Aguilar Cons, Héctor Acedo Valenzuela, Raúl Encinas Alcántar, Jesús Enríquez Burgos, Oscar Figueroa Félix, Pedro Flores Peralta, Carlos Gámez Fimbres, Francisco Arturo Lizárraga García, Rodolfo Moreno Durazo, Héctor Migoni Ramírez, Fernando Moraga Luna, Enrique Moraila Valdez, Ignacio Navarro Rodríguez, Rogelio Rendón Duarte, Manuel Rubio González, Rodolfo Rogers Mendoza y Fernando Romero Dessens.
Calidad en la formación académica
Rodríguez Espinoza afirmó que el crecimiento del plantel fue de lo mejor en los años 60, con dos grupos de cada grado, los que se han multiplicado hasta la fecha. Su desarrollo, precisó, ha dependido de la calidad ética y técnica pedagógica y didáctica de su cuerpo docente de más de un centenar, de generaciones entreveradas.
“A pesar de avatares de todo plantel que, por 68 años, ha ofrecido nuestra licenciatura bajo distintas épocas, rectorados y jefaturas, fuimos un vivero para las escuelas hermanas de Caborca, Navojoa y Nogales, las de Baja California y Baja California Sur, y somos un referente de otras particulares a lo largo de nuestra entidad”, sostuvo.
La historia general del Departamento de Derecho, dijo, que se contiene en su investigación “Evocaciones de un Universitario”, 2015, ed. de autor, 349 pp., agotada en impreso, disponible en un sitio comercial de internet.
Héctor Rodríguez dio a conocer que en las 64 generaciones de egresados destacan tres gobernadores y funcionarios de la administración pública, el personal de las instancias del poder judicial del fuero común y muchos del de las instancias del ámbito federal, así como los jefes y cuerpos docentes del Departamento.
Su solidez, marcha y “prueba del ácido”, planteó que lo han demostrado con el liderazgo del jefe del Departamento, Héctor Guillermo Campbell, y su equipo de trabajo, a través de la modalidad no presencial, debido a la difícil situación actual por la pandemia, desde marzo del año 2020 hasta nuestros días.
“Hoy y mañana, la dualidad de nueva rectora Rita Plancarte, de formación humanística, y el gobernador electo, Alfonso Durazo Montaño, deberá ser fecunda”, subrayó.
El reto
Héctor Rodríguez Espinoza fue firme en su respuesta ante los retos del Departamento: “El de siempre. Dar vida al mensaje ético del Dr. Mario de la Cueva: ‘El fin del jurista no es enriquecerse ni ganar muchos negocios, sino decir y pedir la justicia, sin olvidar tampoco que en sus sentencias debe atender sólo a la verdad, y que debe ser generoso con el caído e implacable en la defensa de los derechos humanos; que no debe patrocinar causas injustas y que habrá de decir a sus clientes cuando no tengan razón, que deben reconocer el derecho de los otros”.
Héctor Rodríguez fue el primero de su generación en titularse a nivel maestría y doctorado, ambas con menciones honoríficas: primero en Derecho Internacional Privado y Comparado, y luego el Doctorado en Derecho por las Universidades de Baja California y de Sonora.
Entre otros logros académicos, ha sido Maestro Distinguido de dos Generaciones de alumnos; dos premios nacionales sobre Ensayo cultural; 9º autor sonorense publicado por Editorial Porrúa en 100 años, con su libro Derecho al Desarrollo, obra pionera en su tema, y Profesionista del año 2009 por la Secretaría de Educación y Cultura de Sonora.
