Local
Resalta academica las graves consecuencias de la inseguridad alimentaria
Resalta academica las graves consecuencias de la inseguridad alimentaria
La inseguridad alimentaria en una población tiene consecuencias negativas impactantes no sólo en la salud física, sino en la salud mental, pues está asociada con depresión, ideas suicidas, ansiedad y rendimiento académico. Además, provoca obesidad y sobrepeso, porque las personas comen lo que les haga sentir llenos, normalmente son alimentos con pocos nutrientes.
Lo anterior lo informó Trinidad Quizán Plata, docente del Departamento de Ciencias Químico Biológicas durante su participación en el programa Alimentación: problema de nuestro tiempo, que se transmite por Radio Universidad.
Durante la emisión, la investigadora habló de inseguridad alimentaria en familias de Sonora y de Bahía de Kino, comunidad donde ha realizado estudios desde hace varios años.
Trinidad Quizán compartió que la inseguridad alimentaria (IA) es la condición en donde las personas o familias de cualquier comunidad van a carecer de manera regular de alimentos suficientes, no van a tener en cantidad pero tampoco en variedad y calidad, lo que obedece principalmente a la falta de ingresos y la disponibilidad de algunos grupos de alimentos, principalmente el de frutas y verduras.
Agregó que la inseguridad alimentaria se puede presentar en diferentes niveles que van desde leve y moderado hasta el severo.
“El primer nivel es cuando pueden adquirir alimentos en cantidad, pero no en variedad y calidad. No están cubriendo todos los grupos de alimentos, por lo regular dejan de consumir las frutas y verduras, las personas pueden hacer las tres comidas principales, pero no con la calidad nutricia que debería ser.
“En el nivel moderado, las personas además de no contar con una variedad y calidad de alimentos, empiezan a disminuir la cantidad, comen menos porciones o se saltan una de las tres comidas”, explicó.
Y en el nivel más severo, dijo, las personas normalmente tienen un empleo informal o no tienen, comen una vez al día y se van a la cama con hambre, tanto adultos como niños.
Según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2020, cerca de 2,000 millones de personas a nivel mundial carecen de alimentos nutritivos de calidad para llevar a cabo una vida activa saludable, lo que representa el 26% de la población, indicó.
También reveló que en México, la prevalencia de inseguridad alimentaria no es baja, pues según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) de 2018, más del 55% de la población tiene algún grado o nivel de inseguridad alimentaria, y de esta cifra, el 9.2% tiene IA severa, lo que significa que podrían estar haciendo una comida al día de manera cotidiana.
Ante esto, hizo énfasis en que las políticas públicas voltean a ver más la parte del sobrepeso y obesidad; sin embargo, explicó que estos niveles están muy relacionados con la inseguridad alimentaria, lo que refleja que las personas no están comiendo bien, con la calidad que debe ser y se llenan con alimentos procesados, altos en energía, carbohidratos y grasas. “Comen para quitarse el hambre pero no se están nutriendo”, declaró.
En el estado, informó, hay datos de 2018 que reporta el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) respecto a que la inseguridad alimentaria en Sonora es de 37.2%, lo que representa poco más de un millón de personas, de las cuales el 10% presenta IA severa.
“Quizás esto sea menor a la media nacional si hablamos de otros estados de México, pero si buscamos por localidades, estos datos cambian. Nosotros desde hace varios años trabajamos en Bahía de Kino, donde la prevalencia de inseguridad alimentaria es del 64.7%”, resaltó.
Dijo que la IA depende de cada región, de sus condiciones económicas, sociales, de trabajo y que en el caso de Bahía de Kino las personas dependen de la pesca artesanal y son vulnerables por el tipo de trabajo estacional, por lo que sus ingresos no son permanentes a lo largo del año.
También dijo que aunque algunas personas tengan acceso a frutas y verduras de temporada en sus localidades, cuentan con malos hábitos alimenticios que están muy arraigados y prefieren los alimentos procesados, altos en carbohidratos o grasas que además provocan adicción.
Señaló que hace falta cambiar las actitudes, trabajar con la educación nutricional para mejorar el consumo de estos alimentos, en caso de que estén en esa región las frutas y verduras.
“Nosotros encontramos en Bahía de Kino que tanto las mamás y los niños, entre mayor era la inseguridad alimentaria, menos consumían frutas y verduras; lo que más se consumía son las bebidas azucaradas, alimentos con grasas saturadas y era mucho menor el consumo de alimentos con fibra.
“El 68% de los niños estudiados tiene algún grado de anemia. Ante esto, se hicieron algunas estrategias con el propósito de mejorar, una de ellas fue la educación nutricional, trabajamos talleres con niños, pero también nos dimos cuenta que esta condición afecta la capacidad de aprendizaje”, reveló.
Para cerrar su participación en el programa destacó que combatir la inseguridad alimentaria es parte de la agenda de los objetivos del desarrollo del milenio, y una tarea pendiente de todos y para todos: de la academia, de la sociedad, del gobierno, de empresas privadas, de organizaciones no gubernamentales, para trabajar en estrategias y lograr disminuir esta inseguridad.
“Lograr la seguridad alimentaria es muy importante porque podríamos contar con personas más sanas, más productivas y, por lo tanto, con un país con un mejor desarrollo de capital humano”, resaltó Quizán Plata.
