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Otorgan galardones en Arizona a Karla Camou, egresada de Ingenieria Quimica
Otorgan galardones en Arizona a Karla Camou, egresada de Ingenieria Quimica
Por su dedicación y trayectoria profesional como ambientalista dentro de la industria del agua en Glendale, Arizona, Karla Gabriela Camou Guerra, egresada de la carrera de Ingeniería Química de la Universidad de Sonora, recibió en ceremonia virtual dos reconocimientos: uno a nivel Estados Unidos de Norteamérica, y el otro a escala estatal.
Las distinciones a la actual responsable de los sistemas y plantas que recolectan, tratan y distribuyen las aguas residuales recicladas de la ciudad de Glendale, Arizona, se las entregaron el pasado día 7 del mes en curso, durante la 94 Conferencia Anual y de Exhibición, organizada por la Asociación de Agua de Arizona.
Uno de los galardones fue el premio nacional Hatfiel Award, de la Federación del Medio Ambiente del Agua (WEF), que se orienta al reconocimiento de operadores de plantas de tratamiento de aguas residuales con desarrollo excepcional y gran profesionalismo.
A su vez, la Compañía de Agua de Arizona (AZWater) le otorgó su reconocimiento por ser líder de Operaciones del Año, fundamentada en homenajear a líderes en la industria con contribuciones significativas en ese ámbito.
Respecto al galardón nacional, Karla Camou indicó que éste se estableció en honor a William D. Hatfield, superintendente del Distrito Sanitario de Decatur, Illinois, quien fue presidente de la Asociación de Obras de Alcantarillado de los Estados Centrales en 1944-45 y se desempeñó como dirigente de la Federación en 1958-59.
Desarrollo profesional
Camou Guerra se graduó en 1994 en la carrera de Ingeniería Química, con especialidad en Procesos, y previo a su incorporación a la alma mater sonorense, recordó que durante sus estudios en la Escuela Secundaria Técnica No. 1 y el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (Cbtis) No. 1 siempre le gustaron las ciencias naturales, especialmente la química, mencionando que sus profesores Rubén Álvarez y Cliserio Castro le hicieron las clases muy interesantes para ella.
“Estudié la especialidad de Químico Biólogo – Técnico laboratorista Clínico en el CBTIS 1 y en las prácticas profesionales sentí que me gustaba ese ramo, pero no quería hacer eso de por vida”, indicó luego de afirmar que su intención era ingresar a Medicina, pero que en esos tiempos no ofrecían esa carrera en la Universidad de Sonora o en ninguna otra de Hermosillo.
“Sin embargo, fíjate, un día noté que había un poster en el Cbtis donde promocionaban la carrera de Ingeniería Química, y cuando lo vi, inmediatamente decidí que esa carrera iba a estudiar”, recordó.
Comentó que cuando fue a inscribirse no la querían aceptar al no contar con los prerrequisitos de física y matemáticas, pero que, sin embargo, sabía que Químico Biólogo tenía las mismas clases que físico-matemático, por lo que no se dio por vencida, consiguió una carta/constancia de su preparatoria y así fue aceptada.
“Recuerdo que en mi generación 89-94 empezamos 54 estudiantes y nos graduamos 14, de los cuales nueve fuimos mujeres; allí tuve de compañeras amigas a Karina, Espericueta, María, de Tepache, Mariana, María de Navojoa y otras más con las que dijo andaban juntas para todos lados, fuesen las clases, talleres, comedor, estudiaban y hacían proyectos juntas. “Los compañeros nos decían las ‘chivas’, ya te podrás imaginar por qué”, indicó.
Mencionó que al inicio de su carrera sabía quiénes estaban en la misma disciplina, ya que durante el primer semestre llevaban clases del tronco común e interactuaban con estudiantes de las ingenierías, físicos y matemáticos.
Hasta el segundo semestre, citó, fue cuando tuvieron la primera clase de su carrera, Introducción a la Ingeniería Química, la cual la impartía José Luis García, ‘El Chalingo’ en el taller, el que calificó de una especie de centro de congregación de los estudiantes, ya que allí empezaron a relacionarse con otros más avanzados, viendo también sus prácticas.
Durante los siguientes semestres comentó que empezaron a llevar clases relacionadas con la carrera y la especialidad, periodo en que se involucró con la Sección Estudiantil del Instituto Mexicano de Ingeniería Química (IMIQ), donde tuvo la oportunidad de participar en sus actividades, sea viajar a los congresos nacionales a Veracruz, Cuernavaca y Monterrey, o visitar diferentes tipos de industrias, como la Planta Nuclear Laguna Verde, en Veracruz.
Karla Gabriela Camou Guerra afirmó gustosa que también participó como presidente del IMIQ y que junto con sus compañeros organizó diversas e importantes actividades estudiantiles y de vinculación.
Recuerda a sus maestros
Recuerda con cariño maestros que les apoyaron en grandemente en su formación académica, como Jaime Varela Salazar, Manuel Balcázar Meza, Juan Jiménez, Rafael Enrique Cabanillas, Osvaldo Landavazo y, entre otros, Ramiro Ávila Godoy, quien dijo les dedicaba diez horas a la semana, cinco de clase y el resto de su tiempo, siempre y cuando le respondieran de la misma forma; ese era trato”, precisó.
“Trabajábamos con él en equipos resolviendo problemas de cálculo aplicado y nos decía ‘cuando no puedan resolver un problema avísenme para darles nuevas herramientas. Decía que nos iba dar las que necesitáramos. Trabajamos mucho, pero nos dio una excelente base para la carrera”, señaló.
Afirmó que escogió la especialidad de Procesos, pero que siempre le atrajo la Metalurgia, por lo que hizo sus prácticas profesionales en la planta de fundición en Esqueda, operada por El Grupo México. Gracias a ello, indicó, pudo obtener su primer trabajo en La Minera San Francisco, en San Felipe Baja California.
También recordó que cuando sus estudios, en una de sus clases, el maestro Jaime Varela hablaba de tratamiento de aire y agua, “decía que el futuro estaba en el tratamiento de aire, y ya en mis prácticas profesionales pude aplicar sus enseñanzas, especialmente ahora que trabajo en tratamiento de aguas residuales municipales en Arizona”, y apuntó que lo hace gracias a lo que aprendió en la carrera, en un ambiente de esa industria altamente regulada en los Estados Unidos.
Por todo eso y muchas cosas más, afirmó que está muy agradecida con la formación que recibió en esta casa de estudios.
“Ahora, durante estos años, he estado trabajando en tratamiento de agua, y viviendo en una zona desértica; he aprendido que, en Arizona, especialmente el área de Phoenix, donde veo que con el apoyo del gobierno y organizaciones locales se tuvo la visión de asegurar los recursos renovables de agua del Río Colorado y, sobre todo, de los ríos Verde y Salado.
Esto ha favorecido el crecimiento económico del área y que algo muy importante es reconocer que se debe trabajar de manera conjunta para llegar a acuerdos en beneficio de todos, sea en la agricultura, ganadería, minería, industria, ciudades y municipios, puntualizó.
“En Arizona, para construir un desarrollo residencial, comercial o industrial, se debe de asegurar el abastecimiento de agua por 100 años, y si no la hay, no se construye. Es por eso que es tan importante asegurar recursos renovables de agua, el manejo de los mantos acuíferos y, en mi caso, el tratamiento de aguas residuales como un recurso más en el portafolio de cada ciudad”.
Perfil ambientalista
Karla Gabriela Camou mencionó en la entrevista que inició su desarrollo profesional en México y Centro América de 1995 al 2001, año en que emigró a los Estados Unidos, donde desde el 2002, a partir de su incorporación en Arizona como operadora II en el Gateway Community College, trabaja en el área de tratamiento de aguas residuales municipales en Glendale y Peoria.
“En este campo he ocupado varios puestos, desde operador hasta superintendente. Incluso, he tenido la oportunidad de ser integrante de varias organizaciones, como AZWater, WEF y American Waterworks Association (AWWA).
Considera que en su rol de ambientalista se debe entender la importancia de la conservación y la eficiencia del agua como una necesidad y no como una reacción temporal, de ahí la necesidad de, ante la prevalencia de zonas áridas y escasez de agua, “tenemos que trazarnos rutas y desafíos para fomentar una cultura de conservación de nuestra forma de vida en ambientes amigables”, expresó.
Indicó que, como superintendente de Servicios de Agua, contribuye al aseguramiento del buen funcionamiento de las dos plantas de tratamiento de aguas residuales de Glendale.
“El Departamento de Servicios del Agua de la Ciudad de Glendale ha proveído agua segura, confiable y de calidad a los residentes y negocios en la comunidad por más de 100 años, además de otorgar servicios de tratamiento de aguas residuales”, indicó.
Dio a conocer que trabaja como como administradora ambiental asegurando un sustentable abastecimiento de agua por medio del desarrollo de un portafolio de recursos diversos, que incluye los ríos Salado, Verde y Colorado, además de las reservas en los mantos acuíferos y agua reciclada, ésta última es para uso no potable.
“Somos líderes en la comunidad planeando recursos hidráulicos, resistencia a la sequía, reciclado y reúso y eficiencia en el uso de agua, así como el manejo de las precipitaciones pluviales”, reiteró.
Informó que Glendale opera dos plantas de tratamiento de aguas residuales, además de ser dueña de una parte de la que se ubica en la 91st Avenue Wastewater Treatment Plant, la que administra la ciudad de Phoenix, siendo propiedad de una sociedad entre Glendale, Mesa, Tempe, Phoenix y Scottsdale.
Su responsabilidad, dijo, es ser superintendente de la operación, mantenimiento y los proyectos de obra de las tres plantas.
“El agua reciclada por nuestras plantas tienen múltiples usos, como generar energía eléctrica en la Palo Verde Nuclear Generating Station, lagos ornamentales, riego de parques, jardines, campos de golf y hasta un estadio de beisbol para entrenamiento de primavera en Camelback Ranch, en Glandale”, expresó.
Sostuvo que el reúso de agua es importante en Glendale pero también es el almacenamiento de recursos para el futuro, con un gran porcentaje de la que es reciclada, la cual se utiliza para recargar sus mantos acuíferos.
“Glendale está dedicado a proveer a sus clientes agua potable de calidad para mantener la salud pública, promueve oportunidades recreativas, la industria y la calidad de vida de sus residentes y futuras generaciones”, concluyó.
