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Investigador de campus Caborca trabaja en localizacion de especies de aranas
Investigador de campus Caborca trabaja en localizacion de nuevas especies de aranas violin
Con el interés de actualizar la información sobre estos arácnidos venenosos, Edgar Alfonso Paredes González, docente investigador del campus Caborca de la Unidad Regional Norte (URN), lleva a cabo una investigación sobre la biogeografía de especies de arañas violinistas del estado de Sonora.
Desde 1983, e incluso más atrás, no hay investigación en salud pública referente a estos bichos venenosos en Sonora, destacó el académico adscrito al Departamento de Químico-Biólogo-Agropecurio, y precisó que en la entidad hay cuatro especies descritas: Loxosceles sonora, Loxosceles seri, Loxosceles coyote y Loxosceles alamosa.
Además, se considera la probable existencia de Loxosceles deserta, Loxosceles arizonica y Loxosceles apachea, especies que no han sido colectadas ni descritas para nuestra entidad, puntualizó.
Loxosceles es una araña sinantrópica, por lo que se refugia dentro de las habitaciones, debajo de camas, ropa amontonada o debajo de muebles; también puede anidar en el patio debajo de objetos diversos, madera o cartón; es de color café, parecida en tamaño a la viuda negra, no es agresiva y corre cuando es descubierta; curiosamente, los machos son los más veloces, detalló el docente de la URN.
Explicó que son arácnidos con un veneno muy reactivo para los humanos, responsable de muerte celular. “Sabemos que las personas mordidas por estos arácnidos pueden padecer un envenenamiento cutáneo que se caracteriza por necrosis en la parte de la mordedura por donde difundió el veneno. Esta condición médica puede ser traumática, pero no pone en peligro la vida”, comentó el investigador.
Indicó que otra condición médica que puede presentarse cuando una persona o niño es mordido por este tipo de arañas es el llamado loxoscelismo sistémico. Cuando el veneno pasa al torrente sanguíneo daña órganos vitales, como los riñones, y la situación médica se complica.
Estos últimos años, añadió, se ha visto aparente un incremento de personas mordidas por estos arácnidos; sin embargo, no hay una relación directa fehaciente de qué especie en particular de loxoceles está mordiendo a las personas, recalcó Paredes González. “Nosotros documentamos un caso clínico aquí en Caborca e hicimos una colecta entomológica en la casa de la persona mordida, y en el laboratorio describimos a L. seri como la araña responsable”.
“Salimos a campo a buscar y actualizar nuestro banco de información mediante colectas de arañas, y como resultado preliminar podemos decir que ya encontramos una de las no descritas, que mantenemos bajo condiciones de laboratorio para su caracterización y posterior publicación de la información”, estableció.
Es un trabajo lento, pero es muy importante actualizar lo que se tiene, y el beneficio de esta investigación podría aterrizar en la planta médica, mencionó.
“Nosotros ya les dimos una plática a los médicos para que ellos entiendan y comprendan que el veneno de esta araña produce una necrosis que puede confundirse con una diversa gama de patologías, como infecciones bacterias, diabetes y demás, de ahí que un buen diagnóstico diferencial es esencial, ya que no todo puede ser atribuible a las arañas”, manifestó.
Actualmente hay antídoto para la mordedura, agregó, lo tiene la Secretaría de Salud de los estados, pero hay que estar alerta y evitar riegos, y seguir simples recomendaciones, como limpiar el hogar, patio, separar las camas de la pared, quitar bordes de la cama que toquen el suelo, sacudir ropa y zapatos antes de vestirse, y fumigar.
