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Puro rocanrol: cierre del XII Festival Luna de Montana en Huachinera, Sonora

Puro rocanrol: cierre del XII Festival Luna de Montana en Huachinera, Sonora

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Por Redacciòn

 

Huachinera, Sonora, 24 de octubre 2016.- Uoh-oh-oh / Uoh-oh-oh / Oh ye-e-e-ah, y todos frente al Templo San Ignacio de Loyola, en religioso coro y a toda voz, alzamos los brazos y repetimos:Uoh-oh-oh / Uoh-oh-oh / Oh ye-e-e-ah. Así el mantra, que se convierte luego en grito de guerra, prepara la pista de baile antes de empezar a gastar suela.

 

Las canciones, puras de aquellitas, suenan e inmediatamente la gente se envuelve en un frenesí de vueltas, giros de talones y rodillas, invocaciones de manos alzadas al aire: el rocanrol como pura religión.

 

Son Los Apson. ¡Los Apson! Y somos nosotros frente a ellos, bailando Upu dú. La emoción crece conforme rolan las rolas y las cervezas: Huachinera es una sola fiesta. Y por eso estamos como estamos, bailando vueltos locos, pateando sillas estorbosas del paso.

 

La Tuna del Sol, se aventó la callejoneada previa: por las calles empedradas, reunieron a la gente y con sus interpretaciones jocosas, aplaudiendo, riendo y cantando, la dirigieron hacia la celebración lunera, lunática.

 

Y antes, la música fue también con el Quinteto Pitic, quienes al lado de Jaime Florentino, maestro titiritero, interpretaron un magnífico concierto en el kiosco del pueblo: una calaca tilica y flaca con zapatos rosados y de chispitas, baila la Garota de Ipanema y el Ratón Vaquero; también un Michael Jackson de sombrero y lentejuelas, se agarra la entrepierna y hace elmoonwalk al ritmo de Billie Jean.

 

Sin duda, los niños y niñas de Huachinera fueron los más entusiasmados, pues además de presentarse con la divertida –y muy bien montada– obra La luna no es de queso, es de Lupita, basada en una leyenda ópata, y presenciar la puesta en escena de Había una vez en la caja, del Colectivo Blanco y Negro, culminaron su ciclo de talleres artísticos del Festival: percusión, teatro, literatura, títeres y parkour, en una breve demostración llena de risas y alegría.

 

¡Qué clausura del XXI Festival Luna de Montaña! La alta sierra sonorense no pudo ser mejor escenario para una fiesta así. Nos vamos de Huachinera llenos de emoción, llena también la panza de carne con chile y los ojos, de paisaje y arte. ¡Hasta el próximo año! (Astrid Arellano/ISC)

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