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Consejos para conductores de la tercera edad

Aunque la ley de tránsito chilena faculta a las municipalidades a exigir pruebas o chequeos adicionales para los conductores de la tercera edad, ésta no señala una edad máxima para el otorgamiento de licencias.

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por Redacciòn

 

Es común que los adultos mayores se vean sometidos a ciertas aprensiones de parte de sus cercanos a la hora de sentarse frente al volante, sin embargo, muchos estudios postulan que mientras mayores son los conductores, más precavidos son.

Las estadísticas indican que los adultos mayores están lejos de ser un peligro al manejar un auto como muchos podrían pensar, sin embargo, en algunos casos su condición física y/o mental podría coartar sus posibilidades de conducir, por lo que se hace imprescindible tomar ciertos resguardos para evitar accidentes.

Aunque la ley de tránsito chilena faculta a las municipalidades a exigir pruebas o chequeos adicionales para los conductores de la tercera edad, ésta no señala una edad máxima para el otorgamiento de licencias.

El principal consejo de los expertos para los conductores mayores es que “escuchen su cuerpo”, ya que ellos mejor que nadie podrán detectar sus impedimentos o problemas para manejar un auto.

Así, estos autochequeos a conciencia servirán como primera alerta y motivo suficiente para acudir al médico, quien definitivamente comprobará las reales facultades fisiológicas del chofer.

Dónde poner atención

Visión: Es un aspecto fundamental, ya que es normal que la vista se deteriore con el paso de los años. Así, por la noche o cuando hay fuertes reflejos luminosos, los conductores mayores podrían no advertir las señales del tránsito, peatones o animales en la vía.

Reflejos: La velocidad que se alcanza al interior de un auto en movimiento, exige reacciones rápidas o reflejas. Si notamos que nuestras capacidades ahora son más lentas, es vital tomar resguardos, como mantener una distancia prudente de los demás vehículos o desplazarse más lentamente en la vía.

Audición: Para una conducción segura es necesario mantener una adecuado sentido de la audición. Frenazos, bocinas o sirenas de vehículos de emergencia son parte habitual de las calles urbanas y cuando nos hacemos mayores, no siempre estamos en condiciones de oírlas.

Articulaciones y musculatura: Sabemos que cuando avanza nuestra edad, se van acrecentando los problemas motrices del cuerpo. Las articulaciones se ponen más rígidas y aumentan los dolores musculares. Esto claramente podría afectar la adecuada conducción de un vehículo.

Salud general: Existen algunas enfermedades que podrían impedirle conducir de manera segura. Es mejor evitar el volante si le han sido detectados cuadros de Alzheimer o Parkinson.

Medicamentos: Muchos conductores seniors deben consumir medicamentos por determinadas enfermedades crónicas que los aquejan. En ocasiones éstos tienen efectos secundarios que podrían afectar la adecuada conducción. Hay que poner atención a aquellos que provocan sueño o mareos.

Entonces, si todavía se siente seguro para manejar su auto, no deje de “escuchar a su cuerpo”. Es normal que pueda sufrir cambios o deterioros entre un año y otro, por ejemplo.

Además de estar siempre atento a sus capacidades, le recomendamos que antes de salir esté seguro de la ruta que deberá seguir, evite horarios de menor visibilidad, zonas de alto tráfico o demasiados lejanos y siempre considere tiempo adicional para sus desplazamientos.

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