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Silencio, los Baltimore Orioles juegan sin afición
El último caso de violencia policial en Estados Unidos, la muerte de Freddy Gray en la ciudad de Baltimore, desencadenó en el cierre del estadio de los Orioles por motivos de seguridad
El silencio reinó por vez primera en un estadio de la Major League Baseball (MLB), la liga norteamericana de béisbol. Fue en Baltimore, Maryland, escenario del último caso de disturbios contra los perjuicios y abusos que la policía de Estados Unidos ejerce contra la población negra. El miércoles, en el Camden Yards, los Orioles y los Chicago White Sox jugaron ante el personal técnico, los periodistas y las cámaras de televisión.
“Por motivos de registro oficiales, la asistencia del día es cero (espectadores)”, recordó la megafonía del estadio, en un día histórico por la quietud de las 45.971 gradas vacías. Nunca antes, según recogieron los medios estadounidense, se había producido el cierre total al público. El partido con menor asistencia de la MLB data de 1882, con seis espectadores.
“No es la manera en que quieres hacer historia”, explicó Chris Davis, primera base del conjunto local. Se impuso la calma y el sonido de la madera golpeando la pelota, más nítido que nunca en la transmisión televisiva. “¿Que voz vas a utilizar hoy, la del Masters?”, le preguntó la productora a Gary Thorne, narrador de la MLB, evocando el silencio que envuelve las grandes rondas del golf mundial.
Cuando subía el tono de voz, se notaba el eco provocado por el vacío y los jugadores podían escuchar sus valoraciones sobre el juego. El chasquido seco de la madera dejó un resultado, un 8-2 favorable a los locales que fue lo de menos.
Algunos aficionados, desde una de las vallas del recinto, pudieron contemplar desde lejos y con visibilidad reducida la extraña victoria. No lograron llenar el silencio, rey en una jornada que transcurrió con bastante normalidad tras varias noches de protesta en toda la ciudad.
“Debemos jugar, pero la ciudad necesita curar sus heridas primero, eso para mi es lo más importante”, comentó antes del partido Adam Jones, jugador de los Orioles. “Es un problema persistente. La comunidad debe ser fuerte y seguir a nuestros líderes”.
“Decir que algo por lo que vamos a pasar en un campo de béisbol de la MLB va a ser difícil es insensible para el resto de cosas que estan ocurriendo”, aseguró el técnico de campo de los Orioles, Buck Showalter. “Somos ciudadanos de esta comunidad y algo está ocurriendo aquí que crea este tipo de situaciones. Es un reflejo de todos nosotros, y así deberíamos verlo”.
La decisión de cerrar el estadio al público se produjo tras valorar los riesgos de la situación y la escasez de efectivos policiales. De hecho, como reporta Vice Sports, el Camden Yards fue uno de los primeros objetivos de las protestas la semana pasada. El año pasado, el estadio de los St. Louis Rams también recibió concentraciones para protestar por la muerte de Michael Brown en Missouri.
En 1967, Detroit vivió unos incidentes similares, todavía más trágicos, conocidos como la revuelta de la calle 12 . Murieron 43 personas, con más de mil heridos y 7.000 arrestos. Willie Horton, entonces jugador de los Tigers, decidió ir a hablar con los manifestantes tras ganar a los New York Yankees. “Es como un flashback”, explicó a Sporting News.
“La gente estaba preocupada por mi salud mientras yo intentaba traer paz. Vi esperanza allí. Una historia que contar”, recordó. “Les dije que esa no era la manera de hacerlo. No robéis, no destrocéis vuestro barrio. Es vuestro barrio y son vuestras escuelas”. Casi 50 años más tarde, dice que repetiría sus palabras en las calles de Baltimore, una ciudad que hace décadas que sufre los mismos problemas. Ahora, la mayoría de atletas utiliza las redes sociales para unirse a las peticiones de justicia.
Ni Jimmy McNulty, protagonista de la aclamada The Wire, que hace años que desenterró a la ciudad del anonimato en una ficción centrada en la misma trama que afecta a la urbe real, habría pensado que los disturbios podrían haber evitado que él, su colega Bunk y sus hijos fuesen a ver a los Orioles, uno de los símbolos de Baltimore.
