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SIN CONTROL LA CONTAMINACIÓN POR RUIDO EN HERMOSILLO Y EN OTRAS CIUDADES

SIN CONTROL LA CONTAMINACIÓN POR RUIDO EN HERMOSILLO Y EN OTRAS CIUDADES: ESPECIALISTA

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Por Redacción

 

 

 

 

En Hermosillo prevalece una situación de excesivo ruido urbano con graves efectos a la salud ciudadana, sin que haya un ordenamiento o norma jurídica que ponga orden en esta materia, denunció Benjamín Alonso Rascón, egresado de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sonora.

 

Es por ello que, como medida preventiva favorecedora de la salud pública, el comunicador demande la urgente ejecución de lo reglamentado en esta área por el ayuntamiento local.

 

Al intervenir en el XL Simposio de Historia y Antropología de la Universidad de Sonora, señaló que la norma oficial procede desde el ámbito federal, pero que la aplicación corresponde al ayuntamiento de Hermosillo.

 

Benjamín Alonso reiteró que ante esta situación, tanto el Reglamento de publicidad exterior municipal, como la Ley de Equilibrio Ecológico para el Estado de Sonora y la Norma Oficial Mexicana No. 81 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, quedan como letra muerta.

 

Alonso Rascón, periodista independiente y editor del portal www.cronicasonora.com, al exponer su ponencia “Señora, señor, venga o mande a su hijo a este carro de sonido. El problema de la contaminación acústica en Hermosillo”, se lamentó que tal estridencia pública ocasione en la población problemas de sordera, estrés y diferentes afectaciones mentales.

 

Dio a conocer que en su investigación de campo, con un decibelímetro en mano, tomó audio en diferentes puntos del centro de Hermosillo –logró un total de 50 registros– sobre la publicidad exterior de promoción de productos comerciales, eventos cívicos y políticos.

 

Afirmó que por todos lados encontró que los niveles exceden el límite que marca el Reglamento de publicidad exterior municipal, que es de 68 decibeles, aseguró.

 

Incluso, añadió, el problema persiste en otros lugares citadinos, como en la fuente del Parque Madero, que ofrece música por las tardes de manera interrumpida durante 15 minutos, con un  volumen que alcanza los 90 decibeles.

 

“Este nivel es excesivo, ya que según la Organización Mundial de la Salud debe estar entre 55 y un máximo de 65, un rango que, de rebasarse, entonces provoca serios daños en el órgano auditivo.

 

“Lo cierto es que, desafortunadamente no hay controles sobre el volumen; incluso, no se regulan permisos en este aspecto ni hay presión para que tengan licencia; esto parece más bien una jungla”, expresó tras señalar que los encargados en esta área son la Coordinación de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ecología, y la Dirección de Inspección y Vigilancia del ayuntamiento de Hermosillo.

 

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