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¡Persevera y triunfa! Paratleta sonorense es bicampeón en triatlón

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Hermosillo, Sonora a 12 de octubre 2026.- De conquistar su primer oro nacional en Aguascalientes a repetir la hazaña en Guadalajara. Ángel Sandoval, estudiante de PrepaTec Sonora Norte, se coronó bicampeón nacional de paratriatlón en la Paralimpiada Nacional 2026, y regresó de su más reciente competencia con 8 medallas: 4 de oro y 4 de plata.

 

Después de nadar, pedalear y correr hasta el límite, Ángel Gabriel Sandoval Palomea cuenta que cuando cruzó la meta en Aguascalientes todavía no sabía que acababa de conseguir el oro de su disciplina dentro de la Paralimpiada Nacional 2025.

 

Al celebrar ese logro, recuerda que no se imaginaba que aquella victoria sería solo el comienzo, pues un año después, Ángel regresaría a la Paralimpiada Nacional 2026, esta vez en Guadalajara, para volver a conquistar el 1er lugar nacional en paratriatlón y sumar otras 7 medallas en paranatación.

 

2 nacionales, 2 oros en paratriatlón y una nueva marca personal de 8 medallas en una sola edición.

 

Con estos resultados, el paratleta sonorense logró conquistar por segunda ocasión consecutiva el primer lugar nacional en su disciplina, demostrando que su primera victoria no había sido el final, sino el inicio de nuevos logros.

El primer logro

 

Durante los últimos metros en una larga carrera, Ángel recordó las madrugadas, las horas de entrenamiento, la escuela, el cansancio y también un momento en el que llegó a preguntarse si quería continuar.

 

Entonces llegó la noticia: era campeón nacional.

 

“Cruzar la meta fue una sensación muy satisfactoria, porque en ese momento vi que todo el esfuerzo valió totalmente la pena. Tantas veces desvelándome, madrugando, entrenando y siendo constante dieron resultado”, mencionó Ángel.

 

Con 16 años, el estudiante de quinto semestre de PrepaTec Sonora Norte se convirtió en campeón nacional de triatlón en deporte adaptado en la Paralimpiada Nacional 2025 en Aguascalientes y, además, consiguió 4 medallas en natación para cerrar la competencia con 5 preseas.

 

Pero detrás de las medallas hay algo todavía más grande. Ángel fue el único atleta de Sonora en aquella competencia nacional.

 

“Me emocionaba mucho estar ahí representando a Sonora, pero también sentía muchos nervios y presión por ser el único sonorense compitiendo. Sentía que tenía que darlo todo y dejar a Sonora en alto”, contó Ángel.

 

Y así, mientras representaba por sí solo a su estado, Ángel consideró que llevaba consigo algo más que un uniforme de competencia: la responsabilidad y el orgullo de saber que todo Sonora estaba detrás de él apoyándolo.

 

Un paratleta que aprendió a creer en sí mismo

 

Ángel vive con artrogriposis, una condición que puede afectar las articulaciones de brazos y piernas. Desde pequeño recibió terapia y contó con el apoyo de sus padres para desarrollar sus capacidades.

 

“Mi familia siempre estuvo ahí para mí. Desde muy temprano me apoyaron, me dieron terapia y estuvieron conmigo en cada paso. Sin ellos, este camino no habría sido igual”, compartió.

 

Hoy, esa historia forma parte del paratleta que compite, entrena y sueña con llegar cada vez más lejos. Él admite que su camino no ha sido sencillo, y que cada logro ha sido construido con disciplina.

 

“El deporte me ha enseñado responsabilidad”, explicó. Para él, esa responsabilidad se traduce en constancia y disciplina.

 

Y cuando alguien le pregunta qué les diría a otros jóvenes que están comenzando, no habla de medallas ni de podios. Habla de seguir.

 

“No lo dejen, yo sé que parece muy difícil, pero al final va a dar frutos todo lo que den”, el estudiante mencionó.

El día que todo valió la pena

 

Ángel comenzó a nadar desde los 4 años. Sin embargo, fue hace menos de 2 años cuando su entrenador, Jorge Camacho, lo acercó al triatlón.

 

La disciplina le abrió una nueva posibilidad de competir a niveles cada vez más altos.

 

“Después de esto me di cuenta de que puedo llegar mucho más lejos. Que tengo la oportunidad de seguir creciendo, competir a nivel internacional y buscar nuevos retos”, expresó Ángel.

 

El triatlón le exige dominar 3 disciplinas: natación, ciclismo y carrera. En sus entrenamientos puede nadar alrededor de 3.5 kilómetros, recorrer entre 30 y 40 kilómetros en bicicleta y terminar corriendo entre 8 y 10 kilómetros.

 

Todo esto mientras mantiene su vida como estudiante.

 

Su día comienza cerca de las 5 de la mañana. Va a la escuela, aprovecha cualquier momento para avanzar en sus tareas y, por la tarde, comienza a entrenar. Algunas veces termina hasta las 8 y media de la noche.

 

“Son horas que podrían parecer interminables”. Para Ángel, sin embargo, forman parte de un proceso que aprendió a disfrutar.

 

“Cuando es un deporte tan competitivo, estás muy cargado con todo esto y aquello, y puede que no disfrutes tampoco el proceso. Por eso, si le diera un consejo a aquel Ángel que está iniciando, le dirá que se divierta y disfrute el proceso”, reflexionó.

Cuando rendirse parecía una opción

 

Ser campeón nacional no significa que el camino haya sido fácil.

 

Recientemente, Ángel tuvo que dejar de entrenar por un tiempo para concentrarse en la escuela. Cuando regresó, se dio cuenta de que había perdido parte de la condición física que había construido con tanto esfuerzo y comenzó a notar que otros atletas estaban por encima de él.

 

La situación comenzó a frustrarlo. Después de todo el trabajo que había hecho, volver a sentirse atrás no era fácil, y llegó a cuestionarse si valía la pena continuar.

 

“Ver que los demás estaban mejor que yo me frustró mucho y hasta llegué a pensar en dejar de entrenar”, recordó Ángel.

 

Sin embargo, decidió intentarlo una vez más. Volvió a las madrugadas de entrenamiento y se propuso recuperar su condición.

 

Durante una competencia en Guadalajara se dio cuenta de lo que había avanzado e incluso podía estar mejor que antes. Su desempeño le recordó que los tropiezos también forman parte del camino y que volver a intentarlo puede hacer la diferencia.

 

Para Ángel, ese momento resume una de las mayores enseñanzas que se ha llevado del deporte: la victoria también está en volver a levantarse cuando uno siente que ya no puede.

 

Él opina que ser campeón tiene un significado muy sencillo: “Que no te rendiste”.

El comienzo de un sueño

 

Entre las sus múltiples medallas, hay una que Ángel guarda con especial cariño, su primera medalla de oro en natación, en los 100 metros pecho.

 

El paratleta pensaba que no había hecho una buena prueba hasta que su entrenador se acercó y le dio la noticia: “Felicidades por tu primera medalla de oro”.

 

Desde entonces, la colección ha crecido, pero también lo han hecho sus sueños.

 

Después del primer lugar nacional, Ángel quiere subir en el ranking y continuar mejorando para buscar una oportunidad en los Juegos Panamericanos o Centroamericanos.

 

Y más allá de eso, el estudiante compartió a CONECTA que tiene 2 sueños que parecen tan grandes como la disciplina que ha demostrado para perseguirlos:

 

“Me gustaría lograr una medalla olímpica o hacer un triatlón Ironman”, decretó.

 

Para Ángel, alcanzar uno de estos objetivos tampoco sería el final, porque si algo ha demostrado su historia es que una meta cumplida no significa detenerse; significa mirar hacia adelante.

 

Hoy, Ángel Sandoval ya puede decir que es bicampeón nacional, ganador de 5 medallas y uno de los paratletas sonorenses que están construyendo su propio camino hacia escenarios cada vez más grandes.

 

Pero para el atleta, quizá su mayor victoria no esté colgada en una pared. Está en aquella vez que quiso dejarlo y decidió continuar. Está en cada madrugada, en cada kilómetro, en cada entrenamiento, y en una frase que resume al Ángel que llegó hasta el oro: “Que no te rendiste”.

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