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Estudia alumna del DIPA cómo mejorar postcosechas de cultivos hortofruticolas

Estudia alumna del DIPA cómo mejorar postcosechas de cultivos hortofruticolas

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Producir un nanomaterial antifúngico a base de distintos biomateriales que tenga potencial aplicación en la postcosecha de distintos cultivos hortofrutícolas de importancia nacional, es el objetivo del trabajo de investigación que realiza Alma Carolina Gálvez Iriqui, estudiante del programa de Doctorado en Ciencias del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos (DIPA) de la Universidad de Sonora.

En su estudio Incorporación de bioantifúngicos en cultivos de importancia nacional sembrados mediante agricultura protegida, la estudiante del posgrado destacó los beneficios que con esa investigación se buscan para la población en general.

Gálvez Iriqui planteó que si ese tipo de materiales es utilizado para darle un tratamiento a ciertos productos hortofrutícolas, muy bien se pudiera prolongar la vida de anaquel durante su distribución y comercialización, por lo que los consumidores los encontrarían en mejor estado.

“Este tipo de producto también puede ser aplicado de forma foliar para prevenir el desarrollo fúngico”, dijo al ser entrevistada en el programa Alimentación: problema de nuestro tiempo, que se transmite todos los jueves por Radio Universidad.

A pregunta del conductor del programa, el académico Francisco Javier Parra Vergara, afirmó que una gran cantidad de esos productos químicos son altamente eficientes y de bajo costo, comparado con las nuevas tecnologías, y son de fácil aplicación. Sin embargo, precisó que muchos de ellos son compuestos con alta toxicidad para el consumidor, el personal que los manipula y, especialmente, el medioambiente.

Alma Carolina Gálvez señaló que también, a pesar de que la forma de acción de esos productos está muy estudiada, la aplicación desmesurada puede llegar hasta el punto de que los organismos diana o blanco se vuelvan resistentes.

Apuntó que un órgano diana es el nombre por el cual se denomina a cualquiera de los órganos que forman el cuerpo humano cuando estos reaccionan ante cualquier estímulo, ya sea interno o externo. “En otras palabras, es aquel órgano que se ve más afectado y dañado ante una enfermedad, un fármaco o una exposición prolongada de sustancias tóxicas”.

La alumna entrevistada coincidió con el comentario de Parra Vergara en cuanto a que en México se pierden alrededor de 20.4 millones de toneladas de alimentos por año, principalmente en los primeros eslabones de la cadena de producción de alimentos.

En la charla consideraron que actualmente el cultivo de productos hortofrutícolas de alto valor comercial enfrenta retos que merman la calidad y producción a nivel nacional, entre los que destacan las variaciones climatológicas y las enfermedades por plagas, principalmente de origen fúngico.

Evitar efectos tóxicos

Alma Carolina Gálvez indicó que con propiedades antifúngicas se busca que sean eficientes y asimismo que no conlleve efectos tóxicos para el consumidor o el personal expuesto al momento de ser liberados al medioambiente, no perjudicar la vegetación, animales (ya sea marinos o terrestres) y que no se acumulen.

Y respecto a lo que son los nano y micromateriales (biocompositos) de quitosano y de dónde se pueden extraer, dijo que son un tipo de material que pueden ser preparados a partir de polímeros sintéticos o naturales. “Presentan estructuras variables desde capsulas y esferas sólidas, tubos, entre otras; sin embargo, su diminuto tamaño eleva su eficiencia respecto a las materias primas sin procesar”, comentó.

En el caso del quitosano, expresó que éste es un polímero natural derivado de la quitina, la cual está presente en la cubierta externa de diversos insectos como crustáceos y mohos u hongos, y por lo tanto puede ser extraído de esas fuentes.

La estudiante del posgrado reveló que, al momento, se cuenta con un nanomaterial de quitosano combinado con carragenina (otro polímero natural), donde se ha agregado un compuesto bioactivo para potenciar la actividad antifúngica del quitosano.

Ese material, afirmó, ha sido evaluado sobre Fusarium verticillioides dando buenos resultados de inhibición, y que también se tienen resultados sobre su efecto sobre la germinación de semillas de lechuga.

 

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