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Diablos Rojos aplasta 11-0 a Guerreros de Oaxaca; asegura pase a siguiente ronda de ‘playoffs’ de la LMB
Diablos Rojos hizo lo que se esperaba: salir a jugar a la diabla y dejarse la vida en el diamante del Alfredo Harp Helú para empatar la serie de playoff (3-3) y obligar al séptimo partido ante Guerreros de Oaxaca en la Liga Mexicana de Beisbol.
Perder significaba quedar al borde de la eliminación y esperar a que los resultados de otras series les permitieran entrar si acaso como “mejor perdedor”. Pero los oaxaqueños llegaron irreconocibles y sufrieron una blanqueada de 11-0 que le da un giro al relato.
Ahora los Rojos tienen asegurado su lugar en la siguiente ronda, ya sea como clasificados directos en caso de ganar en el séptimo o con el acomodaticio boleto de “mejor perdedor”.
A veces los Diablos ofrecen sus mejores juegos cuando sondean el abismo. Regresaron de Oaxaca con la serie a punto de perderla con una desventaja 3-2. Pero los Rojos suelen renacer en su estadio, sobre todo si en el montículo tienen a su abridor estrella Trevor Bauer, quien regaló cuatro entradas estupendas con cuatro imparables, sin carreras, una base por bolas y cuatro ponches.
Con esa seguridad que se transmite desde el montículo, salió a relucir el mejor argumento de los Diablos: la ofensiva. Y en ese apartado atacaron sin piedad en dos entradas en las que anotaron 11 carreras para extender esta primera serie de playoff.
Qué espantosa tarde vivió el ex ligamayorista James Kaprielian, a quien sacudieron los maderos escarlatas y en una entrada y dos tercios le asestaron seis imparables, cinco carreras, un jonrón.
En la primera entrada Kaprielian parecía un lanzador firme, con esa seguridad que le dio su paso por los Atléticos. Pero en el segundo capítulo, los Rojos despertaron para meterse a la serie y lo obligaron a abandonar demasiado pronto la loma.
En esa segunda entrada, Ramón Flores inició la paliza con un sencillo que produjo la primera carrera anotada por Franklin Barreto. Kaprielian se metió en serios problemas; se le llenaron las bases y sin outs, la peor pesadilla de un pitcher. Un out de sacrificio permitió la segunda carrera de la tarde que timbró Ramón Flores. Y un sencillo de Canó produjo la tercera que pisó Orlando Arcia.
La situación ye era fea para Kaprielian, cuando se le apareció el verdadero diablo en ese momento: Jon Singleton, quien le conectó un jonrón de dos carreras que también impulsó a Juan Carlos Gamboa.
El abridor de Guerreros no pudo más y se bajó de la loma con la mirada clavada al suelo para entregarle la bola a otro lanzador ex ligamayorista, Drew VerHagen con pasado en los Cardenales de San Luis.
A VerHagen también le tocó castigo apenas piso la loma en el siguiente inning. Los Diablos lo recibieron con un jonrón solitario de Barreto. Y con un out de sacrificio, “Haper” Gamboa permitió otra carrera, que anotó Flores. Un rodado de Sepúlveda produjo la carrera de Orlando Arcia.
VerHagen también tuvo que marcharse del montículo; lo dejó con tres imparables, cuatro carreras, un jonrón y con una base por bolas. Otro relevista, Daniel Ponce de León, trató de apagar las llamas. Pero los Escarlatas no estaban para perdonar a nadie y le atizaron. Carlos Pérez produjo la de Sepúlveda y Julián Ornelas produjo dos más con un sencillo.
No hubo más carreras en el juego. Los relevistas que siguieron con Guerreros lograron por fin mantener a raya la artillería colorada. Pero Diablos ya había logrado la misión: extender la serie y con este resultado asegurar su presencia en la siguiente ronda. Ganen o pierdan ya están adentro, por clasificación directa o como “mejor perdedor”, una posición nada digna pero que permite mantenerse en la lucha.