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El Niño pone en riesgo de inseguridad alimentaria a 3.2 millones de guatemaltecos

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El gobierno guatemalteco informó que los efectos de El Niño amenazan con generar inseguridad alimentaria aguda en aproximadamente 3.2 millones de habitantes, equivalentes al 17 % de la población, para el tercer trimestre del presente año.

Según la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), la escasez de precipitaciones intensificará la pérdida de cosechas de granos básicos como maíz y frijol. Esta disminución de la producción, sumada al agotamiento de reservas en los hogares rurales, podría desencadenar una temporada de hambre severa.

El panorama proyectado muestra un deterioro respecto al periodo de abril‑junio, cuando 2.5 millones de personas (14 % de la población) estaban en situación de riesgo. Guatemala, con 18.3 millones de habitantes, tiene más de la mitad de su población viviendo en condiciones de pobreza, lo que agrava la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.

La titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan), Mireya Palmieri, explicó que la proyección sirve para orientar la toma de decisiones estatales y la ayuda humanitaria. El departamento de Alta Verapaz, en el norte del país, es la zona más crítica, con más del 28 % de su población en fase de crisis.

La escasez se extenderá a nueve provincias del altiplano oeste y del Corredor Seco semiárido, entre ellas Huehuetenango, Quiché, Jalapa, Jutiapa y Zacapa. En estas áreas rurales, la canícula prolongada y las temperaturas extremas han reducido al mínimo las reservas de maíz y frijol de las familias campesinas.

El informe advierte que la consolidación de El Niño durante la temporada de siembra reducirá la demanda de mano de obra agrícola temporal, principal fuente de ingresos para muchas familias, que ya se ve afectada por el encarecimiento de fertilizantes, combustibles, transporte y alimentos de la canasta básica.

Las autoridades prevén una ligera recuperación entre octubre de 2026 y febrero de 2027, cuando el número de afectados podría descender a 2.6 millones gracias a las cosechas de fin de año, el empleo estacional en el café y la caña de azúcar, y el repunte de remesas familiares.

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