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Sexo en un avión: qué consecuencias puede tener una de las fantasías más populares entre los pasajeros
Tener relaciones sexuales durante un vuelo forma parte de una de las fantasías más conocidas alrededor de los viajes en avión. Sin embargo, lo que para algunos puede parecer una experiencia novedosa puede derivar en problemas legales y sanciones por parte de las aerolíneas.
El tema volvió a cobrar notoriedad luego de un episodio ocurrido en mayo, cuando dos pasajeros fueron detenidos al aterrizar en Rosario tras ser acusados de protagonizar presuntas exhibiciones obscenas durante un vuelo procedente de Panamá.
Si bien en Argentina no existe una normativa aeronáutica que prohíba específicamente mantener relaciones sexuales dentro de una aeronave, las autoridades remarcan que este tipo de conductas pueden encuadrarse dentro de comportamientos que alteran la convivencia y el orden a bordo.
Desde la Policía de Seguridad Aeroportuaria explicaron que las reglas vigentes contemplan sanciones para quienes generen situaciones que afecten la seguridad del vuelo o provoquen molestias graves al resto de los pasajeros. Dentro de ese marco aparece la figura del denominado “pasajero perturbador”.
La regulación se encuentra contemplada en el Reglamento de Seguridad de la Aviación N° 23, que establece procedimientos para actuar frente a conductas inapropiadas dentro de una aeronave. Allí se incluyen distintos comportamientos considerados incompatibles con las normas de convivencia durante un viaje.
Cuando se detecta una situación de este tipo, la tripulación puede intervenir y dejar constancia de lo ocurrido mediante un acta. Posteriormente, la Policía de Seguridad Aeroportuaria puede tomar intervención una vez que la aeronave aterriza.
Las consecuencias pueden variar según la gravedad del episodio. En algunos casos, las compañías aéreas tienen la facultad de aplicar restricciones futuras al pasajero involucrado e incluso impedirle volver a viajar con esa aerolínea.
Además, si la conducta observada pudiera encuadrarse dentro de algún delito previsto por el Código Penal o derivara en una investigación judicial, el caso podría quedar bajo análisis de las autoridades competentes.
Por otra parte, la normativa internacional establece que el comandante de la aeronave posee la máxima autoridad durante el vuelo y es responsable de garantizar la seguridad tanto de la tripulación como de los pasajeros desde el cierre de puertas hasta la finalización de la operación.
Aunque la fantasía de integrar el denominado “Mile High Club” sigue despertando curiosidad en muchas personas, las autoridades recuerdan que cualquier conducta que altere el normal desarrollo del vuelo puede derivar en consecuencias administrativas, sanciones e incluso problemas legales.