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J Balvin desata la fiesta en la Arena VFG

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Emergiendo de una plataforma elevada, vestido de cuero negro, entre un séquito de bailarines que se retorcían en sus poses a los vaivenes de la pista. Así dio inicio el colombiano J Balvin, a su concierto del domingo por la noche en Guadalajara, ante una Arena VFG llena.

Aunque el evento inició con una hora de retraso, el entusiasmo no disminuyó entre las multitudes que estuvieron bailando sin descanso desde mucho antes que siquiera iniciara el concierto.

“Buenas noches, Guadalajara. México es casa”, dijo el cantante, con una mirada al público tanto díscola, como llena de gratitud. El colombiano, verbalmente, se dirigió poco a la audiencia, pero tampoco le fue muy necesario; le bastaba un gesto, un movimiento de la mano, un movimiento de la cadera, para que el público se deshiciera en gritos. J Balvin arrancó la noche con “Blanco”, “7 de mayo”, “Ma’G”, “¿Qué más pues?”, y “Con altura”.

En todo momento el ambiente fue festivo. La música ya sonaba desde mucho antes de que cayera la tarde. A diferencia de otros cantantes o bandas, cuyas demoras en el escenario suscitan silbidos o gritos impacientes del público, con J Balvin hubo baile todo el tiempo; la fiesta había iniciado desde antes, sin él. Afuera de la Arena VFG, grupos de amigos vestidos con jerseys de futbol, lentes oscuros, gorras y tenis blancos repetían canciones de memoria mientras avanzaban hacia los accesos.

Sonaban fragmentos de “Ginza”, “Ay Vamos” o “Mi Gente” desde bocinas improvisadas, entre vasos de cerveza. Había adolescentes que apenas descubrieron a J Balvin por TikTok, pero también adultos que crecieron con el reggaetón latino de mediados de los años 2010 y que este domingo parecían asistir a una especie de reunión generacional.

“Yo escuchaba a Balvin cuando estaba en la prepa”, recordó Mariana, de 29 años, mientras esperaba entrar junto a su hermana menor. “Ahora ella escucha otras cosas, pero también se sabe todas”. “Es música con la que uno salía de fiesta cuando estaba más chavo”, dijo José Luis, de 33 años. “Uno escucha estas canciones y recuerda una época muy padre”.

La noche avanzó entre luces neón y pantallas gigantes. Más que una presentación nostálgica, el colombiano construyó un recorrido por distintas etapas de su carrera. “6 AM”, “Bobo”, “Safari” y “Ginza” despertaron una reacción distinta entre buena parte del público: gritos más largos, celulares levantados y personas cantando las canciones que hace una década dominaron fiestas, antros y radios de toda América Latina.

J Balvin entendió rápido ese componente emocional y lo utilizó durante toda la noche. Mientras sonaban “Sigo Extrañándote”, “La Canción” y “Rojo”, el concierto tomó un tono menos explosivo y más melancólico, después de haberse convertido en memoria afectiva para una generación entera.

Entre el público, a pesar de la mayor presencia juvenil, también había familias. Padres que hace diez años escuchaban a Balvin en automóviles o fiestas llegaron ahora acompañados por hijos adolescentes. En las gradas podían verse adolescentes maquilladas con brillo metálico junto a parejas treintañeras. El reggaetón que durante años fue visto como música pasajera aparecía ahora convertido en una memoria compartida. Cada coro multitudinario parecía confirmar que las canciones de Balvin sobrevivieron al cambio de modas y encontraron un lugar estable dentro de la cultura pop latina.

El momento más ruidoso de la noche llegó con “Mi Gente”. La Arena VFG se convirtió entonces en una sola masa de teléfonos encendidos, saltos y gritos mientras Balvin caminaba de un extremo al otro del escenario saludando al público. El colombiano habló poco entre canciones. Prefirió dejar que la música sostuviera el concierto. A cambio, apostó por un espectáculo visual cargado de luces, plataformas móviles y sonrisas que desencadenaban oleadas de gritos. En ningún momento hubo gente sentada. La noche entera la bailaron.

Cuando “In da Getto” cerró la presentación, todavía había personas bailando en los pasillos. Afuera, entre puestos de comida y filas de autos detenidos, algunos asistentes seguían cantando fragmentos de las canciones de J Balvin. Guadalajara acababa de presenciar algo más que un concierto de reggaetón: una noche donde varias generaciones compartieron la misma memoria musical, y la despreocupación enérgica, feliz, del baile.

 

Álbumes de estudio de J Balvin

  • Real (2010): Su debut oficial. Mezcla reggaetón clásico con pop urbano temprano.
  • La Familia (2013): El disco que lo lanzó internacionalmente.
  • Energía (2016): Consolidó su presencia global. Incluye “Ginza”, “Safari” y “Bobo”.
  • Vibras (2018): Ayudó a legitimar el reggaetón dentro del mercado global y la crítica musical internacional.
  • Oasis (2019): Disco colaborativo con Bad Bunny.
  • Colores (2020): Cada canción gira alrededor de un color.
  • Jose (2021): Uno de sus trabajos más extensos y comerciales. Incluye “In Da Getto”, “Qué Más Pues?” y “Otra Noche Sin Ti”.
  • Rayo (2024): Regresa a sonidos más cercanos al reggaetón clásico y al perreo.

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