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Se reduce la confianza del consumidor en México

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El optimismo de los consumidores mexicanos se enfrió durante abril al situarse en los 47.3 puntos, una caída de 0.4 unidades frente al mes anterior que pone fin a la inercia positiva que se venía gestando.

El reporte de la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO), publicado este viernes por el Inegi, revela una paradoja en el sentir ciudadano: mientras el bolsillo inmediato de las familias muestra una ligera mejoría, la percepción sobre el futuro de México se ha deteriorado, sembrando dudas sobre la sostenibilidad del consumo interno en los próximos meses.

El componente que mide la situación económica actual de los miembros del hogar comparada con la de hace un año fue el único que mostró un avance, con un repunte de 0.3 puntos para ubicarse en 49.6. Este dato sugiere que, a pesar de las presiones inflacionarias, hay un alivio percibido en el ingreso corriente de las familias.

Sin embargo, cuando se le pregunta al mexicano cómo ve el futuro, el semblante cambia. La expectativa sobre la situación económica del país dentro de 12 meses sufrió el castigo más severo, con una caída de 0.9 puntos.

Esta desconfianza en el horizonte macroeconómico se refleja también en la intención de compra de bienes duraderos -como muebles, televisores o electrodomésticos-, que se mantiene estancada en los 38.0 puntos, muy lejos del umbral de expansión.

INCERTIDUMBRE QUE FRENA LA INVERSIÓN

El retroceso mensual de 0.4 puntos en el indicador global no es un evento aislado; es un síntoma de la cautela empresarial y ciudadana que suele acompañar a los entornos de incertidumbre prolongada. En términos anuales, el avance es apenas marginal (+0.1 puntos respecto a abril de 2025), lo que confirma que la confianza está estancada en una zona de “esperar y ver”.

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Este enfriamiento en las expectativas nacionales tiene un impacto directo en las decisiones de gasto de largo plazo. Si el consumidor no confía en que el entorno del país mejorará, posterga las compras que requieren financiamiento, lo que termina por morder la dinámica de sectores clave como el comercial y el de servicios, que son los que suelen dar tracción al Producto Interno Bruto (PIB) en el corto plazo.

EL RIESGO PARA EL MOTOR INDUSTRIAL DE COAHUILA

Para un estado como Coahuila, donde el PIB manufacturero, el valor total de la producción industrial, representa el 42.3% de la economía local, estos datos de confianza son una señal de alerta.

Gran parte de la manufactura del sureste estatal se dedica a la producción de bienes de consumo duradero y componentes automotrices; si la intención de compra de estos productos flaquea a nivel nacional, la demanda en las plantas de Ramos Arizpe y Saltillo tiende a resentirse.

La caída en las expectativas económicas del país suele anticipar un menor dinamismo en el mercado interno de vehículos y electrodomésticos. Esto presiona los márgenes de producción y puede derivar en ajustes en las plantillas laborales del sector industrial.

En Coahuila, la estabilidad del empleo formal está íntimamente ligada a que el consumidor, tanto en México como en Estados Unidos, mantenga la confianza suficiente para seguir adquiriendo los productos hechos en Coahuila, ante la incertidumbre que genera el panorama hacia 2027.

El mercado ahora pondrá su atención en la próxima decisión de política monetaria de Banxico, esperando ver si una eventual pausa en las tasas de interés logra inyectar la certidumbre necesaria para que el consumidor vuelva a apostar por el futuro del país en el reporte de mayo.

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