Destacadas
Alertan por impacto de la desconexión familiar en la niñez y adolescencia
Hermosillo, Sonora. La falta de acompañamiento en el hogar y el uso excesivo de redes sociales están marcando nuevas dinámicas en la niñez y adolescencia, donde la soledad se ha vuelto un factor constante.
Especialistas advierten que niñas, niños y jóvenes pasan cada vez más tiempo en entornos digitales sin supervisión, lo que influye directamente en su desarrollo emocional, social y académico.
Ericka Rodríguez Estrada, psicoterapeuta infantil y de pareja, perito en Sonora y docente en formación de psicólogos, explicó que este fenómeno también se refleja en dificultades para mantener la atención, problemas en el aprendizaje y una menor capacidad de interacción en espacios escolares.
“Además, se ha identificado que muchos menores carecen de referentes claros para comprender sus emociones y experiencias, lo que los lleva a buscar respuestas en internet. La ausencia de límites y de tiempo de calidad con madres y padres refuerza esta desconexión, generando entornos donde el acompañamiento adulto resulta insuficiente ante las necesidades actuales de la infancia”, aseveró.
A ello añadió, se suma el cansancio cotidiano de los cuidadores, que reduce aún más las oportunidades de convivencia significativa. En ese sentido, la especialista mencionó que es necesario actuar antes de que surjan problemáticas mayores.
Indicó que existen señales de alerta como irritabilidad constante, cambios en los hábitos de sueño y alimentación, así como dificultades en la escuela. Más que alarmarse, dijo, se trata de observar y prevenir.
“Entre las acciones recomendadas, destacó la importancia de generar espacios de diálogo en momentos cotidianos, como los traslados, evitando que estos se conviertan en regaños”, contó.
También sugirió dedicar algunos minutos al día para expresar afecto, así como involucrarse en los intereses y actividades de los hijos, fortaleciendo el vínculo emocional y creando confianza.
Finalmente, Ericka Rodríguez, subrayó que la niñez debe entenderse desde un enfoque de derechos, reconociendo a niñas y niños como personas con voz propia.
“El respeto, la escucha y la cercanía son claves para su desarrollo integral, dejando atrás visiones tradicionales que los limitan a la obediencia y sin participación activa en su entorno”, concluyó.