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La cooperación internacional está en riesgo, alerta la ONU

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En el arranque de 2026, Naciones Unidas trazó un diagnóstico crítico del estado del mundo: aumento de los conflictos armados, debilitamiento del derecho internacional, desigualdad extrema y una cooperación multilateral cada vez más frágil

El mensaje central fue que el sistema internacional enfrenta tensiones estructurales justo cuando los mecanismos de coordinación global son más necesarios.

Durante la sesión de la Asamblea General en la que se presentaron las prioridades del año, se advirtió que las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial están mostrando límites para responder a los desafíos actuales, marcados por guerras prolongadas, crisis climática y polarización política.

Uno de los ejes señalados fue la erosión de las normas internacionales. Se mencionaron ataques recurrentes contra población civil, violaciones a los derechos humanos y rupturas del orden constitucional en distintos países, fenómenos que avanzan sin sanciones efectivas.

A esto se suma la concentración de poder económico y político, que incide en procesos electorales, en el acceso a recursos y en la construcción de narrativas globales, profundizando la desigualdad y debilitando la confianza en las instituciones democráticas

Conflictos abiertos y crisis humanitaria

El panorama de seguridad internacional sigue dominado por guerras activas y crisis humanitarias. En Medio Oriente, se insistió en la necesidad de garantizar acceso humanitario en Gaza y retomar una salida política de largo plazo.

En Europa del Este, se planteó la urgencia de un cierre del conflicto en Ucrania que no deje pendientes territoriales ni jurídicos. En África, el caso de Sudán fue citado como ejemplo de la combinación entre violencia armada, colapso institucional y riesgo masivo para la población civil.

La evaluación fue que la paz no puede reducirse a ceses al fuego temporales, sino que requiere atender causas estructurales como la exclusión, la pobreza y la falta de justicia.

Otro de los puntos centrales fue el vínculo entre cambio climático y seguridad. Se reconoció que el aumento de la temperatura global superará de forma temporal el umbral de 1.5 grados, lo que incrementa riesgos económicos, sociales y humanitarios, especialmente en países con menor capacidad de adaptación.

Ante este escenario, se planteó acelerar la reducción de emisiones, ampliar el financiamiento climático y garantizar una transición energética que no profundice las brechas existentes

Polarización y debilitamiento de la cohesión social

La ONU también alertó sobre el crecimiento de la desinformación, el racismo y la xenofobia, factores que erosionan la cohesión social y alimentan la polarización política. Se subrayó que estos fenómenos no son marginales, sino que influyen directamente en la estabilidad democrática y en la capacidad de los Estados para cooperar.

En el plano institucional, se reiteró que el diseño actual del sistema multilateral no refleja el peso de las economías emergentes ni los cambios en el comercio y el poder global. Además, se señaló una crisis financiera interna provocada por el impago de cuotas de algunos Estados, lo que pone en riesgo el funcionamiento operativo de la organización.

Para 2026, la ONU prevé impulsar reformas internas, avanzar en nuevas métricas de desarrollo más allá del PIB y fortalecer su papel en debates clave como la regulación de la inteligencia artificial, en un contexto en el que la cooperación internacional enfrenta uno de sus mayores desafíos en décadas

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