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Estudian concentraciones de arsenico en pozos de Potam, Vicam y Cocorit
Estudian concentraciones de arsenico en pozos de Potam, Vicam y Cocorit
Resultado de un trabajo interdisciplinario entre especialistas de geología, física, químico biólogo y medicina, fue posible identificar efectos nocivos a la salud que pudiera generar el consumo de agua proveniente de pozos ubicados en las comunidades indígenas de Pótam, Vícam y Cócorit, los cuales tienen diferentes concentraciones de arsénico.
En entrevista, la egresada de la Maestría en Ciencias-Geología Sofía Elena Navarro Espinoza explicó que las mencionadas comunidades utilizan el vital líquido y lo extraen directamente de pozos para realizar sus actividades cotidianas: bañarse, cocinar, lavar e, incluso, para consumo, sin aplicar previamente algún proceso de potabilización o purificación.
La investigación consistió en extraer de cada pozo una muestra de diez litros de agua, cantidad a la cual se le realizó un análisis químico, específicamente buscando la presencia de arsénico y determinando concentraciones de 0.075 mg/L al agua extraída del pozo de Pótam, de 0.012 mg/L a la muestra obtenida del pozo de Vícam, y de 0.006 mg/L en el caso de Cócorit, reveló.
La también estudiante del tercer semestre del Doctorado en Nanotecnología en la Universidad de Sonora, añadió que se buscaron específicamente concentraciones de arsénico porque estudios previos realizados en el Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) detectaron concentraciones de arsénico que puede afectar a la salud al encontrarse alteraciones en el ADN y pérdida de capacidad de reparación de éste, principalmente en niños, comentó.
Sin embargo “no se sabía si este daño era por el consumo de agua, ya que la exposición al arsénico se puede dar a través del agua, alimentos o aire, y se pensaba en aquel momento que era por el consumo de agua, pero no había certeza ni forma de comprobarlo”, precisó.
Navarro Espinoza detalló que una vez recolectada el agua de los pozos de Pótam, Vícam y Cócorit se dio de beber a ratones. Luego de 24 semanas, el grupo de control no mostró afectaciones ni alteraciones de ningún tipo.
Sin embargo, el grupo de ratones que consumió agua de los pozos de Pótam y Vícam presentaron indicios de daño neurológico al tener un comportamiento caracterizado por movimientos repetitivos con sus patas sin un motivo aparente, levantamiento persistente de la cola que toma la forma de “S”, erizado del pelaje, entre otros.
Además, en el grupo que consumió agua con mayores concentraciones de arsénico (Pótam) los ratones también registraron adicionalmente signos de agresividad al morderse entre ellos las colas y orejas. Es muy importante remarcar que es la primera vez que se utiliza un modelo murino (ratones) para analizar el efecto de concentraciones de arsénico proveniente de agua natural (no modificada en laboratorio), apuntó.
Después de un periodo corto de 24 semanas, se analizaron los cerebros e hígados, encontrando que los expuestos a mayores concentraciones de arsénico Vícam y Pótam, tuvieron degeneración hepática, producto de una afectación toxicológica.
A nivel cerebral, también se encontró en ambos grupos deformidad en las neuronas y altas concentraciones de las células encargadas de la reparación de las neuronas equivalente a cuando estas células están alteradas y sometidas a demasiado estrés. Mientras que los grupos con menor exposición al arsénico (Cócorit y el grupo control) no presentaron daño aparente, reveló Navarro Espinoza.
En esta forma, el empleo de un modelo murino puede predecir los efectos y alteraciones que pueden desarrollarse similarmente en humanos. Y aunque las concentraciones de arsénico no son tan altas como en otros lugares del mundo, sí se vieron cambios a partir de niveles de 0.012 miligramos de arsénico por litro de agua.
Lo anterior evidencia que la norma NOM-127-SSA1-1994 Salud ambiental, agua para uso y consumo humano-límites permisibles de calidad y tratamientos a que debe someterse el agua para su potabilización, debe actualizarse para prevenir los daños a la salud que pudieran resultar en concentraciones de arsénico menores a los 0.025 miligramos por litro establecidos en la ley, puntualizó.