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Muere el poeta Julio Ernesto Tanori; era egresado de la Unison
Muere el poeta Julio Ernesto Tanori; era egresado de la Unison
Egresado de la Licenciatura en Derecho de la Universidad de Sonora, y con estudios de Literaturas Hispánicas en la misma casa de estudios, Julio Ernesto Tánori Sánchez, nacido en Hermosillo en 1949, abrazó la escritura de la poesía “porque es una necesidad del ser humano el acercarse a la esencia de las palabras”, como indicó en una entrevista. El poeta murió en su ciudad natal el pasado 1 de agosto, pero queda su poesía.
Colaborador en revistas y suplementos culturales de diversos medios, tanto locales como nacionales, sus textos han sido incluidos en obras de recopilación de literatura regional del noroeste. En 1982 apareció La otredad del amor, y La bestia amarga en 1995: ambas obras fueron publicadas por la Universidad de Sonora. En 2006, Mora Cantúa Ediciones editó la antología Animal difícil, que incluye, además de sus dos libros, obra escrita a lo largo de varios años.
Según el escritor guaymense Miguel Manríquez, los poemas de Julio Ernesto Tánori están llenos de ternura contenida; por su parte, Alejandro Ramírez, también nativo del puerto, apuntó que “en el centro de la obra de Tánori se mece, señorial e incomprensible, el árbol de las paradojas. Lo que no es y por eso sigue siendo; es como si la existencia del mundo fuera una mera forma, definible en sus límites pero absolutamente desecada de toda sustancia”.
Por su parte, el periodista y editor Víctor Hugo Barrera apuntó: “La obra de Julio Ernesto reniega de la mediocridad; apela al sentimiento y al amor, sí, a veces, pero exige también atención, empatía, para descubrir que en sus páginas hay erudición y música de fondo, hormigueo y escozor, todo provocado por su pluma quintaesencialmente poética”.
Carlos Moncada, abogado, escritor y periodista, indicó que al contrario de otros que buscan reflectores (por sí, o por interpósita persona, añade el redactor de esta nota), Julio Ernesto no se preocupaba mucho de críticas a las que conjuraba con la zumbona observación: “Soy el mejor poeta del mundo” (“y tres cuadras más allá”, le agregó una vez). En una entrevista para medios afirmó muy tranquilo que “la poesía no sirve para nada”, pero le reconoció virtudes de terapia.
En entrevista con Omar Gámez Navo, Julio Ernesto Tánori mencionó que “el poeta busca eso que lo acerque con el lector, esa palabra que uno escriba y los defina a los dos. Y en este encuentro creo que nace un satisfactor a la necesidad del ser humano de descubrirse: leemos para descubrirnos”.
“No creo en las cosas eternas, pero aún siento que hay cosas frescas en La bestia amarga. Y después viene Animal difícil para completar el libro que actualmente hay en ediciones Mora Cantúa. La idea es aumentar otro título a la colección, para que se note la evolución que se me ha dado en la escritura. Ahorita diría que estoy en ese receso dinámico que a todo escritor le da. No me sale nada porque creo que me estoy exigiendo más allá de mi capacidad de creación literaria”, añadió en esa conversación.
Y agregó: He buscado siempre la síntesis. Borrar el “yo” del poeta para que sea la voz poética sola, sin pronombres. Busco la esencia del ejercicio de la inteligencia de la poesía que conceptualizaba Gorostiza; no quiero humanizar la poesía en el sentido de personificarla.
Escribo para borrarme es un versito que me salió de chingazo. Lo estuve puliendo hasta que me quedó así. Y tiene que ver con lo que te dije anteriormente: la renunciación del poeta a su yo, concluyó en el diálogo con Gómez Navo.
Descanse en paz el poeta Julio Ernesto Tánori, ilustre egresado de la máxima casa de estudios de Sonora. Condolencias para sus familiares, amigos y lectores.