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¡Alerta! Hackear un coche puede estar al alcance de cualquiera

¡Alerta! Hackear un coche puede estar al alcance de cualquiera

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En un vehículo dotado de TPMS inalámbrico cada neumático incluye un sensor que mide diversos valores y los transmite de forma periódica a una Unidad de Control de Motor (ECU). En caso de pérdida significativa de presión en el neumático, por ejemplo, el conductor es alertado.

 

Bien, los investigadores descubrieron que la gran mayoría de estos sistemas, como el cierre centralizado tradicional o los sistemas de arranque sin llave, transmite en texto plano los valores medidos, acompañados de un identificador único, el cual podría captarse desde una estación receptora para verificar la presencia de un vehículo concreto o establecer patrones de uso.

 

Los expertos de S21sec adquirieron una estación receptora completa por menos de 40 euros y fueron capaces de captar los TPMS de vehículos que circulaban por la zona, con un alcance de hasta 400 metros.

 

Es también posible realizar algunas acciones maliciosas activas contra los TPMS, como hacer que el vehículo piense que está teniendo un problema en un neumático o en el sistema. El resultado puede ir desde el simple encendido del testigo luminoso que indica baja presión en el neumático, a que el vehículo entre en modo de seguridad limitando la velocidad máxima. Algo, sin duda, mucho más peligroso para la circulación. 

 

Problemas de seguridad

 

Visto lo visto, el hackeo de vehículos es un riesgo incremental y al alcance de cualquiera. En pocos años se ha pasado de ataques en el ámbito académico, a la posibilidad de que cualquier aficionado pueda montar una estación receptora con unos pocos euros y horas de trabajo.

 

Los sistemas TPMS han supuesto una importante mejora en la seguridad vial, previniendo progresivamente graves accidentes originados por el estado deficiente de los neumáticos. Pero como cualquier aplicación de nuevas tecnologías, lleva aparejada la introducción de problemáticas de seguridad informática que no existían en los sistemas de automóviles tradicionales.

 

Los sensores TPMS son solo una pequeña parte de la superficie de exposición inalámbrica de un coche moderno. Pero a ellos se añaden otros: los mandos del cierre centralizado tradicional o mediante aplicaciones móviles, los sistemas de arranque sin llave, asistencia remota integrada a través de redes móviles, los geolocalizadores antirrobo, los navegadores que integran junto al GPS la información de tráfico RDS-TMC, los transpondedores de pago automático de peajes, el acceso a internet en el vehículo mediante wifi y en el futuro cercao las comunicaciones V2V (vehicle to vehicle). Todos ellos utilizan comunicaciones vía radiofrecuencia susceptibles de tener implicaciones de seguridad informática y privacidad. 

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