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LAVAR EL MOTOR: ES BUENO O MALO HACERLO?
Esta operacion, que parece de lo mas comun y sensata, tiene sus bemoles mas para mal que para bien. Descubra por que en este Jueves de Mecanica.
Es imposible decir que el compartimento del motor y la máquina misma no se deben lavar.
Hay un principio de higiene y de estética que nos mueve a todos con cierta periodicidad a lavar la mecánica del automóvil, pues su aspecto se va tornando tétrico con el uso. Pero eso tiene sus más y sus menos.
Los más, son obvios. Se ve todo bien, el carro parece muy cuidado y atendido, si hay que intervenir se ven las piezas y no sale uno untado de aceite. En muchos casos, se advierten daños causados o probables.
Pero bastantes son sus menos. Los motores de hoy se manejan con señales eléctricas que provienen de diversos sensores que con presión, temperatura o movimiento accionan resistencias internas que dan paso a más o menos voltaje a las líneas que van al computador y este lee esos datos, los confronta con los programas o mapas que van instalados y da las órdenes de trabajo.
Por ejemplo, a las bobinas para la chispa, el tiempo y la duración de los inyectores o de la posición de los ejes de levas, encendido en frío, proporción del avance de la chispa con las revoluciones del motor, la presiones atmosféricas y de aceite, la temperatura del aire y del agua, la composición de los gases de escape para calibrar la mezcla de aire-gasolina, entre otros.
Tanto los sensores como los conectores, son delicados. Un chorro de agua fría a un sensor puede causar internamente un movimiento brusco de las partes y se daña o bloquea sin explicaciones.
Los empates de los cableados, así vayan en ‘pachas’ con empaques y ajuste que garantizan su hermetismo, no son perfectos. Pueden dejar pasar gotas de agua o del detergente que se use o de la humedad que genere el vapor o se pueden zafar con la presión de las mangueras o el paso de cepillos.
Los compartimentos hoy son artísticos, pues vienen con tapas que ocultan la mayor parte de la máquina, a la cual, sin quitarle esos protectores, no llegan la mano ni el chorro que supuestamente limpian. Además, son muy bien aislados de la mugre de la vía y aunque se llenen de tierra con el uso, son bastante limpios.
Total, meterle mano a la limpieza del motor tiene sus riesgos y hace poca o ninguna diferencia en su funcionamiento o vejez. En cambio, la sabiduría popular sí aplica: la cáscara cuida el palo