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El magnetismo de Ryan Gosling

El magnetismo de Ryan Gosling

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Hay algo casi sobrenatural en la relación de Ryan Gosling con las cámaras. No es el tipo más musculoso que se pasea en los foros, ni posee el rostro que Hollywood esperaba y tampoco tiene la fama de conquistador que cargan varios de sus colegas. Pero lo que sí tiene a su favor es ese “algo” que le hace sembrar suspiros y aplausos en la audiencia.

Mañana se estrena en la cartelera cinematográfica de la ciudad la película “La La Land”, tras un buen paso por Salas de Arte locales. En la cinta, Gosling encarna a “Sebastian”, un frustado pianista cuyo corazón queda flechado por Cupido tras conocer a “Mia” (Emma Stone), una actriz principante. “Cuando leí el guion por primera vez, supe que estaba ante una oportunidad única en la vida”, explica el rubio actor.

La oportunidad de hacer pareja nuevamente con Emma Stone y ponerse bajo las órdenes del director sensación de Hollywood, Damien Chazelle, motivaron al histrión para decirle sí a un proyecto que está convertido en el gran favorito para la noche del Oscar. Y es que, ¿quién puede dudar que todavía hay magia en la Meca del Cine?

—Antes de hacer “La La Land”, ¿ya eras fanático de los musicales?

—Soy muy fan del género, incluso de aquellos que no están referidos en “La La Land”, todas esas películas de los años cincuenta. Pero la verdad, nunca imaginé que terminaría haciendo una. Fue muy ambicioso de parte de Damien Chazelle al querer hacer un musical, pues lo estuvo buscando durante años y tenía muy claro lo que deseaba. Como actor es algo que siempre busco, trabajar con alguien que tenga muy claro qué es lo que quiere hacer.

—¿Cuál fue el mayor reto que enfrentaste al hacer esta película?

—Bueno, mi personaje es un pianista genial y yo no (risas). Sabía por el trabajo que hizo Damien (quien es músico) en “Wiplash”, lo importante que era que el tocar un instrumento se viera auténtico. Así que tuve que aprender a tocar mucho más del piano y de paso memorizar profundamente las rutinas de baile, pues la cinta no apuesta por los cortes. Esos fueron los principales desafíos.

 

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