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Reconoce ISC al maestro, al actor, Raul Ortiz
Aqui es, de aqui no me muevo, y no me he movido
Por Redacciòn
Antes de abrirse el telón. En el preámbulo de tercera llamada. La última jornada de la Muestra Estatal de Teatro 2016: ocurre el reconocimiento.
Lo que no se esperaba, lo que se ha ganado con perseverancia y permanencia.
Raúl Ortiz es actor de cepa, desde muchos años ha. Por eso hoy que es clausura de la Muestra, los organizadores, compañeros, familiares, amigos, lo ungen al escenario.
Y recibe de mano del director de Instituto Sonorense de Cultura, la estatuilla denominada Desierto Ícaro. La cual, a partir de hoy, se ha de convertir en una entrega anual.
Flanqueado por sus amigos y familiares, por organizadores de La Muestra, Raúl escuchó los argumentos del director del Instituto Sonorense de Cultura, Mario Welfo Álvarez Beltrán:
“Desierto Ícaro es el nombre de este reconocimiento, de esta estatuilla que fue realizada por el artista visual Ángel Luzanilla, quien sintentizó las ideas de muchos de nosotros para un homenajeado.
“En esta pieza queremos dar el sentido de los valores de nuestra región: el mar las olas, el sol, la tierra, y de ese corazón de Ícaro. Pretendemos con esta estatuilla, que todos ustedes y nosotros sigamos reconociendo a nuestros artistas y creadores sonorenses, a lo largo de muchísimos años más.
“Para seguir incentivando, a quienes decidieron, como el maestro Raúl, abandonar muchos barcos y dedicarse a uno solo, que es el teatro.
“A quienes han dejado la vida sobre las aulas, y a quienes nos han dejado su ejemplo, ellos, serán a partir de este años quienes reciban la estatuilla. Para esta ocasión, la primera, hemos decidido entregar desde Instituto Sonorense de Cultura, pero sobre todo de parte de todo el gremio teatral, y en manos de su familia que nos acompaña en este momento, al maestro Raúl Ortiz. Muchísimas gracias”.
Con estatuilla en mano, con el incentivo de la familia y amigos, Raúl ante teatro lleno, expuso ante los espectadores:
“Ya decía yo que el teatro siempre está dando satisfacciones, desde el primer momento en el que uno tiene la oportunidad de pisar el escenario, y estar frente a un público, desde ese momento se siente la comunicación, y uno dice: de aquí no me salgo, de aquí no me voy.
“Y eso yo lo dije desde el 8 de abril de 1958, en el Teatro Emiliana de Zubeldía, con la obraLa ardiente oscuridad, cuando yo estaba sentado en el escenario fumando un cigarro, interpretando a un estudiante ciego, y que el humo me entraba en los ojos y yo no los podía cerrar porque el maestro me decía procura parpadear lo menos posible cuando estés en escena, y me lloraban los ojos, pero me dije: aquí es, de aquí no me muevo, y no me he movido. Muchas gracias”.