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Internacional

Apoyarian unir a guarderias con centros de atencion a ancianos?

La idea, que se formalizo en la ciudad estadounidense de Seattle, deja imagenes conmovedoras. Sondeo

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¿Le impacientaría que al presentarse tuviera que repetir su nombre ocho veces? A Max, un niño que no alcanza los 5 años, no lo intranquilizó tener que hacerlo, ni siquiera lo intimidó aquel anciano que no le comprendía. Era tal su calma, su comodidad, que sonrió cuando su interlocutor de unos 80 años pronunció, por fin, la palabra Max.

 
 

 

En el mismo lugar, una niña y una anciana jugaban con sus manos. La menor de edad ponía sus manos sobre las manos de aquella veterana y en cuestión de segundos eran las manos de la mujer las que estaban arriba. Era toda una contienda ligera de pieles: la tersa vs. la arrugada. A la pequeña no la amilana la notable inflamación de los vasos sanguíneos de las manos de su contrincante.

 

Las escenas pertenecen al documental en producción ‘Presente perfecto’,inspirado en una idea que cobró vida en Providence Mount St. Vincent, una residencia de Seattle -la ciudad más grande del estado de Washington, en Estados Unidos-. En ese lugar, donde habitan unos 400 ancianos, decidieron crear una guardería; y fue la relación de convivencia entre niños y ancianos, el tema que llamó la atención de la cineasta Evan Briggs. Según el documental, en ese país, el 43 % de los ancianos sufren aislamiento social, soledad, depresión y decaimiento mental.

Además de las escenas, se destacan algunos diálogos.

─”¿Qué creen que pasará con ustedes?, ¿creen que se quedaran para siempre de 3, 4 o 5 años?”, pregunta una profesora a sus jóvenes alumnos.

─”Sí”, responden los niños.

─”Tienen que ser adultos en algún momento”, les asegura la mujer a los pequeños.

Ancianos que se sienten útiles y se ven felices, y niños curiosos y tranquilos. Esta casa reúne a dos generaciones bastante distanciadas en el tiempo. Adultos mayores y niños conversan, juegan y aprenden juntos; y valores como el amor, la paciencia y la solidaridad se apoderan de todas las relaciones interpersonales que allí surgen.

¿Colombia le apostaría a esa unión? ¿Se imagina que sus hijos o sobrinos jueguen o aprendan junto a adultos mayores abandonados? ¿Cree que ambos grupos poblacionales merecen acompañarse?

La idea la comentan Víctor Vergara, director de la región Bogotá y Cundinamarca, de la Asociación Nacional de Preescolar (Andep); y María del Pilar Gómez, trabajadora social de la fundación Provida, que atiende a adultos mayores de estratos bajos en Bogotá.

Lea sus opiniones y cuéntenos la suya.

Víctor Vergara, director de la región Bogotá y Cundinamarca, de la Asociación Nacional de Preescolar:

Aunque me parece un proyecto tierno y amoroso, pienso que no es conveniente, puesto que son dos mundos distintos. Los niños tienen diferentes hábitos de salud, alimentación y comportamiento, y no podrían tomar, de los adultos mayores, patrones de comportamiento para el desarrollo de su edad, su crecimiento y su integralidad.

En las guarderías, los niños tienen experiencias con sus abuelos, que tienen cierta alternancia. Solo de esa manera veo el proyecto viable, si se trata de encuentros ocasionales y no de una permanencia diaria. Es decir, lo vería bien como un comportamiento social y eventual, pero no le vería progreso al aprendizaje del que hablan.

Hay juegos espontáneos como lanzar la bola, en los que participarían ambos grupos, pero no veo cómo podrían hacerse juegos de roles, donde los niños asumen papeles y juegan a ser bomberos, por ejemplo. A pesar de que tiene cierta tendencia a tener actos pueriles, en el adulto mayor pesa más su control sobre las cosas. Por esa razón, considero que no compartirían muy bien.

Hay que recordar que los niños son incansables, mientras que los adultos mayores no soportan mucho tiempo algunas dinámicas. En poco tiempo, los adultos mayores ya estarían fatigados, y si esas actividades fueran diarias, no creo que soporten ese ritmo.

Ese proyecto también representa un riesgo de salubridad de doble vía. Los adultos mayores tienen algunos virus o enfermedades trasmisibles y los niños también sufren gripas prevalentes.

En conclusión, no lo veo como una política pública, sino como iniciativas institucionales de los jardines que incluyan en sus proyectos pedagógicos visitas a centros de atención a adultos mayores.

 

María del Pilar Gómez, trabajadora social de la fundación Provida:

Una de las cosas que genera calidad de vida en un adulto mayor es la interrelación con los niños. Las actividades intergeneracionales que nosotros realizamos hacen felices a los adultos mayores. Es supremamente importante esa relación entre niños y ancianos.

Por ejemplo, en esas actividades, el niño le lleva algo de comer al adulto y el adulto le lentrega una tarjeta. Los niños presentan bailes modernos y los ancianos hacen presentaciones de la danza de su época. Se diseñan actividades que exigen la misma energía por parte del anciano y el niño; y a este último se le enseña que todos envejecemos desde que nacemos.

En Colombia, los adultos mayores sufren de soledad –especialmente, quienes pertenecen a los estratos altos–, indiferencia y maltrato por parte de la familia –se llega a pensar que porque tiene 65, 70 u 80 años, ya no tiene derecho a opinar–.

En nuestro país, no le tenemos respeto ni amor al adulto mayor, no vemos toda la sabiduría que puede darle a la sociedad. El adulto mayor de hoy en día es más despierto y preocupado por su salud, por aprender cosas y participar.

Ojalá se materializara un espacio permanente donde los adultos mayores aprendieran de los niños y viceversa. Sería un aprendizaje espectacular. Infortunadamente, en Colombia, ese tipo de guardería, creo, todavía está muy lejana.

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